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La principal alianza islamista llama al boicot de las elecciones presidenciales

La Alianza Nacional en Apoyo a la Legitimidad, coalición liderada por la organización islamista egipcia Hermanos Musulmanes, ha hecho este domingo un llamamiento al boicot de las elecciones presidenciales, previstas para los días 26 y 27 de mayo.
"El puesto de presidente no está vacante porque (Mohamed) Mursi sigue siendo presidente", ha dicho a través de un comunicado, insistiendo en su postura de no reconocer como legítimo el golpe de Estado que derrocó en julio de 2013 al entonces mandatario.
"Pedimos a todos los egipcios en el país y en el extranjero que boicoteen las elecciones", ha agregado, antes de recalcar que Mursi fue un mandatario electo a través de un proceso electoral supervisado y declarado como justo y limpio.
"Lo que pasó fue un golpe de Estado y los responsables del mismo han de ser juzgados para que se respete la voluntad de la población y el proceso democrático", ha sostenido, según ha informado el diario egipcio 'Al Masry al Youm'.
Asimismo, ha comparado al exjefe del Ejército y candidato presidencial Abdelfatá al Sisi con el exmandatario Hosni Mubarak y ha asegurado que "tanto él como sus cómplices caerán".
El golpe militar supuso el inicio de una persecución contra la organización. Las fuerzas de seguridad han matado a miles de seguidores de la organización islamista y unos 400 militares y policías han muerto, muchos de ellos en ataques de milicianos islamistas en la península del Sinaí, que hace frontera con Israel y la Franja de Gaza.
Al Sisi, que se enfrentará en las presidenciales al izquierdista Mohamed Sabahi, encabezó el golpe de estado que derrocó a Mursi, miembro de la organización islamista Hermanos Musulmanes, en medio de masivas manifestaciones en contra de su Gobierno.
Pese a que el jefe del Ejército justificó su decisión apelando a la voluntad popular, tanto Mursi, que se encuentra detenido y que se enfrenta a varios juicios por sus acciones previas y durante su mandato, como Hermanos Musulmanes y otros grupos opuestos al peso del Ejército en la política egipcia, han criticado el derrocamiento del primer presidente electo democráticamente de la historia del país.
Las autoridades internas surgidas tras el golpe sometieron en enero a referéndum la nueva Constitución, que otorga amplios poderes al Ejército y que ha sido vista como una vuelta hacia el régimen de Mubarak.
La figura de Al Sisi ha sido ensalzada en los últimos meses por el Gobierno y algunos sectores del país, que le han presentado como una figura con respaldo popular y con capacidad para encabezar los esfuerzos para estabilizar el país y devolver la seguridad en todo el territorio, en medio de los últimos ataques terroristas.
Por contra, el jefe del Ejército y ministro de Defensa no cuenta únicamente con la oposición de los Hermanos Musulmanes y otros grupos afiliados, sino también de grandes sectores de los revolucionarios, que le consideran una figura represiva y vinculada con los métodos de la cúpula militar de Mubarak.