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Al quirófano por un piercing

Reece-Marie Hall llegó al hospital en ambulancia. Los doctores tuvieron que ponerle anestesia general para tratar de contener la hemorragia en el quirófano. Se le había roto una vena al perforarse la lenguam según publica Daily Mail.
El caso de esta joven ha reabierto la polémica sobre los riesgos que corren los jóvenes que se perforan el cuerpo para hacerse los piercing. Reece-Marie Hall ha explicado que cuando salió del centro de tatuajes todo iba bien, pero al poco tiempo empezó a sangrar sin parar. "Me quedé bloqueada", ha asegurado.
Volvió a la tienda y allí le dieron unas gasas. Cuando regresó a su casa, su madre no dudó en llamar a la ambulancia inmediatamente.
Tras la intervención, Reece-Marie no habla con normalidad y es difícil entenderla, ha comentado su madre. La joven lamenta que tampoco puede comer con normalidad, toma hierro y antibióticos por la enorme cantidad de sangre que perdió. "Mi lengua está hinchada, tiene puntos de sutura y es muy doloroso".
La familia está pensando demandar a la tienda.
Los establecimientos de tatuajes y piercing deben estar registrados ante la autoridad local. Y aunque no hay una edad mínima para hacerse los piercing, el Ayuntamiento recomienda pedir el consentimiento paterno si el joven tiene menos de 16 años. Reece-Marie dijo que tenía 16 años. EBP