Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Los servicios secretos buscan el paradero de los rehenes del Estado Islámico

En este pequeño pueblo cerca de Manchester se sigue llorando la muerte de Alan Henning, el último decapitado por los terroristas del Estado Islámico. Un dolor que se siente muy cercano a miles de kilómetros de distancia, en Indianápolis. Aquí reside la familia del que, según los yihadistas, será el siguiente: Peter Kassig. Un exranger que luchó en la guerra de Irak y que hace dos años decidió dar un giro a su vida. Fundó una organización de ayuda a las víctimas de conflictos armados y viajó a Siria, donde fue secuestrado hace un año. La organización ha cesado las actividades. Su familia pide clemencia. "Imploramos a tus secuestradores que muestren misericordia, y usen su poder para dejarte ir". Una indulgencia que hasta ahora los terroristas no han mostrado con nadie, y son 4 occidentales decapitados. El FBI se ha sumado a las búsqueda del verdugo. Su director asegura que el salvaje con acento inglés ya ha sido identificado, y que no sabe si va a ser capturado vivo o muerto. La campaña de terror de los yihadistas de Irak y Siria va sumando adeptos. Los últimos, los talibanes de pakistán, autores de atentados como este. Hoy los terroristas pakistaníes han hecho un llamamiento a los combatientes del estado Islámico para olvidar rivalidades y unirse contra el enemigo: la alianza liderada por Estados Unidos. Sumas también sobre el terreno. A pesar de los bombardeos aliados sobre el terreno, Los yihadistas siguen controlando la estratégica ciudad siria de Kobani, cerca de la convulsa frontera turca.