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Acusado de crimen de Almonaster (Huelva) asegura que su firma en el libro de la comunidad la hacía su exmujer

Peritos aseguran que en las jeringuillas halladas junto a los restos óseos "había restos de Diazepam", un ansiolítico
Genaro Ramallo, acusado de la muerte hace 21 años de la sevillana María del Carmen Espejo, cuando era su pareja, y de su hijo Antonio cuando contaba con diez años de edad, cuyos restos fueron hallados en 2011 en una finca ubicada en el término municipal de Almonaster La Real (Huelva), ha asegurado este miércoles que sus firmas estampadas en el libro de actas de la comunidad de vecinos, de uno de los pisos en los que vivió en Huelva, "las hacía" su exmujer.
Cabe recordar que estas actas, junto a otros documentos, fueron cotejadas por los peritos caligráficos para determinar que la carta manuscrita enviada supuestamente por Genaro Ramallo al diario Odiel justo después de su detención, en la que exponía este texto literal "la que fue mi mujer --refiriéndose a María del Carmen-- y mi hijo hacían camping en una propiedad que yo adquirí cerca de Almonaster y fue allí donde encontré sus cuerpos sin vida", era suya, así como la misiva que envió a la jueza instructora de los juzgados de Aracena.
Durante la séptima sesión del juicio, y con el libro de actas en mano, el acusado ha remarcado que ha visto "unas firmas que se parecen" a la suya pero "no lo son" porque ella, su exmujer, "siempre firmaba" en su nombre --el de Genaro-- "y lo sabía todo el mundo porque esas cosas las llevaba ella".
En esta misma sesión han declarado otros peritos, que realizaron los informes remitidos a la Comisaría sobre las cuatro jeringuillas y los vasos de plásticos hallados junto a los restos óseos de las víctimas en el pozo de la finca sita en Almonaster La Real, propiedad de Genaro Ramallo, y han precisado que en las primeras "había restos de Diazepam", un ansiolítico que produce somnolencia, aunque dependiendo de la dosis, pero sin poder determinar qué nivel de concentración y si estas jeringuillas fueron finalmente utilizadas. Sin embargo, en los vasos de plásticos no se pudo hallar nada.
Otros dos médicos forenses, que realizaron informes sobre los efectos de las sustancias halladas en estos objetos, como valium y barbitúricos, han confirmado que "utilizando los dos simultáneamente, en menores dosis, pueden producir efectos mucho mayores" pues han precisado que se trata de "medicamentos tranquilizantes que afectan sistema nervioso central".
Del mismo modo, han coincidido en destacar que "ambas sustancias, en grandes dosis, pueden llevar a la muerte a una persona con una depresión respiratoria, o al coma anulándose la conciencia", indicando además que la ingesta de diez comprimidos de una sola vez o en 24 horas "puede poner en riesgo la vida".
Sin embargo, han asegurado que no pueden determinar si la muerte de María del Carmen y de su hijo se produjo por esta ingestión o por la decapitación de sus cuerpos.
Por último, agentes de la Policía Científica, que analizaron blísters de pastillas vacíos, dos ampollas también vacías y cuatro jeringuillas sin contenido, hallados junto a los restos, han recordado que en los mismos no se encontraron huellas tras aplicar las técnicas habituales, aunque han puntualizado que "no había ninguna posibilidad de hallarlas con ninguna otra técnica" por el tiempo transcurrido.
La vista oral continuará este jueves con las declaraciones de médicos forenses y el visionado de una entrevista realizada por un medio de comunicación al padre de María del Carmen Espejo justo después de que aparecieran los cadáveres.