Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

La familia Broseta expresa "alegría" y "esperanza" aunque pide "prudencia" por los antecedentes de la banda

Manuel Broseta, hijo del profesor Manuel Broseta, asesinado por ETA en Valencia el 15 de enero de 1992, ha expresado este viernes, en declaraciones a Europa Press, la "alegría" y "esperanza" de la familia por el comunicado de la banda terrorista en el que anuncia el cese definitivo de la actividad armada, aunque al mismo tiempo ha pedido "prudencia" ya que ETA "no goza de toda la confiabilidad que podemos desear".
"Lógicamente expresamos alegría y esperanza porque cualquier paso hacia la terminación de la actividad terrorista, si es tal paso, debe ser aplaudido", ha dicho, aunque, no obstante, en segundo lugar ha considerado que se debe mantener una "prudencia y escepticismo" porque si bien nunca se había producido un anuncio de cese definitivo, sí ha habido otros de cese permanente "que no han resultado lo que todos deseamos que resulte, que es la disolución final de ETA y entrega de las armas".
Preguntado por el papel del Gobierno ante el anuncio, ha afirmado que "un gobierno democrático y de un Estado de Derecho como es España, nunca se puede dejar guiar por el corto plazo o por fines que justifiquen los medios".
"Es muy importante que ETA sea vencida por la sociedad o que ETA unilateralmente se disuelva fruto de la victoria del Estado de Derecho no porque simplemente las víctimas tengamos derecho a que se nos reconozca una superioridad moral frente a los terroristas, sino también porque una sociedad democrática no se puede construir sobre bases falsas", ha dicho.
En su opinión, "una sociedad que zanjara el tema sobre la base de equiparación moral de víctimas y terroristas sería una sociedad que tendría dentro de sí un cáncer" y que cerraría esta cuestión "de una manera muy inapropiada y peligrosa para el futuro".
"No es tanto una postura egoísta de las víctimas sino de que se haga justicia y que se construya el futuro sobre bases firmes", ha subrayado, para advertir de que "cualquier cosa que se quiera hablar de presos o de arrepentimientos, es algo de lo que se podrá plantear hablar un gobierno al día siguiente de la disolución definitiva y de la entrega de las armas".