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Carod se volvería a reunir con ETA porque "valió la pena"

Asegura que fue un consejero de ERC el primero en pedir su dimisión
El ex vicepresidente del Gobierno catalán y ex líder de ERC Josep Lluís Carod-Rovira ha asegurado que volvería a reunirse con ETA, un encuentro que tuvo lugar a principios de 2004 en el sur de Francia que le costó el cargo que ocupaba dentro del primer tripartito presidido por Pasqual Maragall.
"Miramos atrás y sabemos que volveríamos allí. Valió la pena", ha sostenido en un artículo publicado este viernes en el diario El Punt Avui recogido por Europa Press, en el mismo sentido que se ha pronunciado este viernes el actual secretario de Estudios y Programas de SI, Jaume Renyer --'Xango' para Carod--, que entonces era miembro del Consell Consultiu de la Generalitat y que actuó como chófer durante el viaje.
Precisamente, en declaraciones a Rac1 recogidas por Europa Press, Renyer se ha expresado en los mismos términos de Carod, porque todo lo que conlleve salvar vidas humanas y ayudar a solucionar políticamente un conflicto "evidentemente que vale la pena".
Tras recordar que ambos admitieron el encuentro, Carod ha constatado que lo pagaron muy caro y que aún sufren las consecuencias, tras recordar que tuvo que dimitir, que el primero en pedirle la dimisión fue "otro conseller, entonces de ERC", y que 'Xango' no pudo renovar su puesto en el Consell Consultiu.
"La criminalización me ha acompañado desde entonces", ha añadido el ex líder republicano, quien ha insistido en que durante el encuentro él y Renyer elogiaron en todo momento la vía democrática y rechazaron la militar por motivos éticos y políticos.
También ha explicado que ante ETA rechazaron firmar un documento, válido sólo para éstos, que legitimaba todas las formas de lucha.
Además de precisar que el encuentro empezó con palabras muy duras por su parte por el comunicado relativo a la campaña de atentados que ETA había anunciado contra el litoral de Tarragona, ha explicado que la reunión fue en castellano, aunque él y Renyer acordaron utilizar entre ellos un catalán lo más dialectal posible para dificultarles la comprensión.
Casi siete años han pasado del encuentro que tuvo lugar en el sur de Francia --no en Perpignan, recalca Carod--, y que saltó a la palestra pública después de que el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) entregara al entonces presidente del Gobierno José María Aznar la grabación de una conversación telefónica entre un miembro de ETA y otro de Batasuna donde se hablaba de la reunión.
"Publicada la noticia en un diario español, saltó el escándalo. En el fondo, lo que más molestaba, allí y aquí, era que hubiéramos tirado por la vía directa, como catalanes", ha asegurado.