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Cobo: "No quiero pensar qué habría ocurrido si esas declaraciones las hubiera hecho yo"

El PP calla y sólo el teniente alcalde del Ayuntamiento de Madrid, Manuel Cobo, se atreve a apuntar que no quiere pensar en la que se habría armado si 'el pillado' hubiese sido él.
Los periodistas buscamos su declaración porque es pública su animadversión hacia la presidenta Aguirre cuya actitud en el cambio de presidencia en Caja de Madrid Cobo calificó de "vómito". Esas declaraciones en "El País" le valieron una sanción del partido. Muy prudente Cobo no habla ahora de sanciones para Aguirre. Asegura que "no le corresponde". Aunque es inevitable trazar líneas paralelas: si Cobo, por llamar "vómito" a su campañera de filas, se ha ganado una sanción, Aguirre, por llamar "hijoputa" a un compañero de cuyo nombre no se acuerda, debería llevarse otra. La divergencia entre las líneas estará en que uno lo declaró a la prensa y la otra fue 'víctima' de un microfonazo.
Cobo ha emplazado a Rajoy a que sea él quien tome una decisión sobre el caso: "Yo creo que hay actitudes que ponen un obstáculo pero que no van a impedir que Mariano Rajoy sea presidente del Gobierno de España". Y urga un poco más en la herida al poner el acento en otras de las palabras de la Presidenta: "Frases como "qué armas tenemos contra éste o qué armas tenemos contra este otro" creo que son de otro calado", ha apuntado.
Otra voz en contra
Y por si le faltaba poco a la Presidenta, "El País" publica una larga entrevista con el que ha sido durante 13 años presidente de Caja de Madrid, Miguel Blesa. De forma muy elegante, Blesa acusa a Aguirre de falta de sinceridad y de haber querido mangonear en la entidad financiera. "Probablemente no entendió -dice refiriéndose a Aguirre- esa idea de necesaria independencia. Pero qué le vamos a hacer, esto no va de ser sumiso o dócil a nadie, va de otra cosa... Todos los presidentes de cajas hemos llegado bajo un paraguas político, y yo lo hice bajo el del PP. Lo que pasa es que a partir de que asumes la presidencia, hay que ejercer la tarea profesionalmente y con independencia. Eso en muchas ocasiones no se ha entendido".
Blesa deja claro que no es un problema de color político sino de personalismos: "Yo estuve de consejero en esta casa con Leguina y entré de presidente con Ruiz-Gallardón. No percibí jamás ninguna intromisión".
Blesa asegura que las últimas leyes de cajas tenían un objetivo bien claro: "Las sucesivas reformas, cambiando mayorías, requisitos, procesos, no pretendían otra cosa que cerrar el paso a cualquier posible mecanismo que permitiera mi continuidad".  Hubo un intento de arreglar las cosas pero Blesa deja caer que Aguirre no fue de frente: "El pasado 1 de septiembre tuvo (Aguirre) la gentileza de invitarme a comer para hablar de la situación. Le expliqué lo que yo opinaba. Ella me dijo lo que pensaba. Hablamos de posibles fusiones, y siempre con muy buen tono. Luego se demostró que faltó sinceridad".   LA