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Condenado a 8 años de cárcel un proxeneta que obligó a su novia a prostituirse en Marconi antes y después de su embarazo

La Audiencia Provincial de Madrid ha condenado a ocho años de cárcel a un proxeneta que convenció a su novia rumana para venir a España y aquí la obligó a prostituirse incluso antes y después de estar embarazada.
El juez considera probado que Ionut T.A., también rumano, entabló una relación sentimental en Rumanía con una chica, que ahora tiene 31 años, conociendo que tenía una precaria situación económica al tener a su cargo una hija de corta edad y no contar con muchos recursos, "con la única finalidad de convencerla para que ejerciera la prostitución para conseguir rápidamente el dinero para adquirir una casa donde tener vida en común, aceptando ésta, desconociendo que el verdadero propósito del acusado era emplear en su exclusivo provecho el dinero que obtuviese".
Siguiendo sus indicaciones, en 2013 ejerció la prostitución en Alemania, donde estuvo controlada por amigos del condenado, a quien semanalmente le mandaba todo el dinero, quedándose con lo necesario para mantenerse, "en la creencia que guardaría el dinero para el fin prometido", según señala el auto, al que ha tenido acceso Europa Press.
Después la mandó a Castellón para recalar en junio de 2013 en el polígono madrileño de Marconi. Allí ejercía desde las 17 hasta las 4 horas. Ionut le obligaba a prostituirse mediante "continuas agresiones y amenazas de dañar a su hija menor, exigiéndole para controlarla diariamente la recaudación que obtenía".
Incluso sabiendo desde marzo que se había quedado embarazada de la relación con un cliente, la impuso seguir ejerciendo la prostitución hasta dos semanas antes del parto en octubre de 2013, en el que dio a luz a dos gemelos, los cuales dio en adopción.
Situación que perduró luego, incluso con los puntos de la cesárea, hasta el 9 de diciembre que, ayudada por un cliente, denunció los hechos. Como consecuencia de todo ello la joven sufrió estrés postraumático con miedo, angustia, ansiedad, etcétera.
El juez asegura que no consta acreditado que los otros acusados, Caludi G.I. y Cristina L., nueva novia del condenado y que también ejercía la prostitución, le ayudasen ni facilitasen información para controlar a la víctima.
Por todo ello, el juez declara probado la existencia por parte de Ionut de un delito de trata de personas con fin de explotación sexual y un delito de prostitución coactiva, pero deja libres a los otros dos acusados.
Le Impone además, al entrar en concurso los dos delitos, la pena del delito más grave en su mitad superior y dentro de éste el máximo debido al "rastrero mecanismo de valerse de los mecanismos de los sentimientos personales para engañar a la víctima para que ejerciese la prostitución, poner en peligro su integridad física e incluso su vida y a la de sus futuros hijos al obligarla a prestar servicios sexuales en un avanzadísimo estado de gestación y poco después del parto por cesárea y el prolongado tiempo que la obligó a prostituirse".
Además, fija para el condenado 15.000 euros reclamados por el fiscal por los daños psicológicos y morales generados.
"ME AMENAZABAN Y ME PEGABAN"
Durante el juicio, celebrado en junio, la víctima confirmó que su chulo le obligaron a prostituirse durante y después del embarazo bajo la amenaza que irían a por su hija y a por su familia.
"No podía decir que no porque no tenía ese derecho. Me amenazaban y me pegaban. Me decían que harían daño a mi hija. Me controlaba todo el rato a través de un amigo y tenía que mandarle todo el dinero", manifestó la joven a escasos metros de sus agresores, a quienes no podía ver tras estar oculta tras un biombo.
Además, aseguró que pese a quedarse embarazada tenía que seguir trabajando. "Dos semanas antes de dar a luz, me obligaban a trabajar. Y dos días después, tuvo que trabajar también. No podía que decir que no porque no tenía derecho", ha dicho.
Frente a su versión, Ionut negó que le obligara a ejercer en el polígono de Marconi y que le exigiera el dinero que conseguía con sus servicios.