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Condenan a un joven a 17 años de cárcel por arrollar mortalmente a otro con el que discutió en un pub de Ribarroja

La Audiencia Provincial de Valencia ha fijado una pena de 17 años de prisión para un joven, de 23 años en el momento de los hechos, acusado de arrollar mortalmente a otro con el que discutió en agosto de 2011 al salir de una discoteca de la localidad valenciana de Ribarroja del Túria.
Un jurado popular declaró a este joven, por unanimidad, culpable de un delito de asesinato. Y ahora la Audiencia le impone 17 años de prisión y le absuelve del delito de lesiones, puesto que no considera probado que otro joven resultara lesionado como consecuencia de sus actos, según consta en la sentencia --contra la que cabe recurso-- facilitada por el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana (TSJCV).
Durante el juicio, que tuvo lugar el pasado mes de diciembre, el joven defendió que no vio a su víctima y que no tuvo conciencia del atropello. También indicó que ese día iba "muy ciego" porque había consumido alcohol y cocaína.
Sin embargo, según consta como probado en la sentencia, los hechos se remontan al 7 de agosto de 2011, en las inmediaciones de una discoteca ubicada en el polígono La Reva de Ribarroja, donde el acusado mantuvo una discusión con un grupo de jóvenes al salir del local, sobre las 8 horas.
En el transcurso, el acusado, a quien le constan antecedentes por un delito de robo con violencia e intimidación, llegó a esgrimir un gato mecánico de forma intimidatoria, pero sin que llegara a existir agresión física y sin que la víctima tuviera ninguna participación.
Acto seguido, el acusado se subió en un coche para marcharse junto a otras dos chicas. Tras arrancar, salió y transcurridos unos metros, "tomó la determinación de acabar con la vida de cualquiera de las personas con las que había discutido", por lo que giró y aceleró de forma brusca para volver al lugar de los hechos.
En la calle estaba la víctima --de 39 años--, bajo los efectos de una gran ingesta de alcohol por haber estado durante toda la noche de fiesta con sus amigos, lo que disminuía sus posibilidades de ver venir el coche del acusado, y siendo visible desde el coche conducido por éste.
El acusado se dirigió entonces a ellos, "a gran velocidad", aprovechando que éstos estaban desprevenidos. Acto seguido, volvió a dar la vuelta bruscamente al final de la calle y volvió a acelerar contra los que se encontraban, los cuales tuvieron que apartarse para no ser arrollados. Finalmente, el procesado se marchó del lugar conduciendo su coche y siendo "plenamente consciente" de lo que había sucedido.