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Creen que el matrimonio se apeó y desenganchó al joven tras arrastrarlo dos kilómetros

El británico David Water Cook, de 57 años y su esposa, Ángela Maureen Green, de 46 años, él acusado de homicidio y conducción temeraria y ella de omisión del deber de auxilio, durante la vista del juicio que se ha iniciado contra ellos en la Audiencia de Alicante por la muerte de un joven en La Nucia el pasado año. EFEtelecinco.es
La familia del joven de 17 años que murió tras ser arrastrado en los bajos de un coche durante más de dos kilómetros entre Alfaz del Pi y La Nucía (Alicante) ha acusado al matrimonio que conducía de apearse y desenganchar el cuerpo de la víctima, y abandonarlo en un camino poco transitado antes de huir.
Esta afirmación ha sido formulada en la primera sesión del juicio por estos hechos que se sigue en la Audiencia de Alicante, por parte del abogado de la familia de José Antonio Caro Buendía, muerto el 21 de marzo de 2008 por las gravísimas heridas sufridas durante el prolongado arrastre.
Los acusados son los británicos David Walter Cook, de 57 años, y su esposa Angela Maureen Green, de 46, quienes se han acogido a su derecho de no declarar para evitar, según ha relatado a EFE su abogado, que las acusaciones se ensañen con ellos.
A las puertas del juzgado, el padre de la víctima, José Caro, ha exigido Justicia, ya que está convencido de que su hijo no habría muerto si el matrimonio hubiera detenido el coche: "Pero no se paró, siguió y se lo llevó arrastrando dos kilómetros y medio".
Los testigos han coincidido en que el turismo de los ingleses, un Hyundai Matrix, se detuvo un instante tras arrollar al joven aunque a continuación arrancó, y se ha acreditado que, en los más de dos kilómetros, pasaron un baden y que en un camino poco transitado maniobró hacia atrás y delante varias ocasiones para tratar de dejar allí el cuerpo, que poco después fue atendido con vida.
El suceso se inició cuando la víctima, que circulaba en una motocicleta sin luces a las 19.55 horas (de noche) en la CV-763 a la altura del acceso de la urbanización San Rafael, chocó con un tercer vehículo, un Citroen Xara Picasso, y cayó a la calzada, tras lo cual fue arrollado por el coche de los ingleses.
Una testigo presencial que circulaba justo detrás ha relatado unas escenas espeluznantes ya que vio claramente cómo el Hyundai impactó con el joven, que estaba tendido en la calzada por el golpe previo con el Citroen, y se detuvo durante tres o cuatro segundos.
A continuación, observó que reinició la marcha y cómo la rueda delantera "hizo caer todo el peso del coche encima del chico", tras lo cual vio alejarse "el culo del coche con la cara (del joven) en los bajos mirando hacia atrás".
Instantes después se detuvieron otros vehículos, que buscaron al joven por la cuneta, aunque uno de ellos, conducido por otro testigo del juicio, se percató de que el coche fugado había dejado un reguero de mancha sobre la calzada (sangre) y decidió seguirlo.
El rastro le guió durante 2.050 metros hasta hallar al joven, lo que permitió que la ambulancia del SAMU atendiera a José Antonio Caro aún con vida antes de morir.
Los efectivos de la Guardia Civil de Tráfico, del Grupo de Investigación de Accidentes (GIA) y de criminalística han relatado al juez que los bajos del Hyundai habían sido limpiados aunque se encontraron restos de sangre y piel.
Esto último concuerda con lo dicho por un policía local sobre que Angela Maureen Green presentaba quemaduras en la mano derecha y tenía en su bolso una gamuza con sangre, mientras que David Walter Cook tenía manchas de grasa capilares en sus manos.
Además, han indicado que desde el lugar del arrollamiento la pareja recorrió gran parte del camino habitual a casa pero en un punto se desviaron a un camino paralelo, donde dejar a la víctima.
Aunque la familia cree que se apearon para soltar a José Antonio después de comprobar que el cuerpo no se soltaba tras superar un baden y echar hacia adelante y atrás, los peritos sólo ven acreditada esta última maniobra, por las huellas de las ruedas.
Se ha relatado que la pareja fue identificada a las ocho horas gracias a unas cámaras de control del tráfico instaladas por el ayuntamiento de La Nucía.
La defensa se ha centrado en preguntar por si la Guardia Civil tiene pruebas de que sus defendidos tuvieron que haber notado que circulaban con un cuerpo en los bajos y ha puesto en duda si algunos de los aspectos de la investigación se llevaron correctamente.
Mañana sigue el juicio con forenses y expertos, aunque la acusación particular ya ha anunciado que solicitará elevar los 13 años que pide el fiscal a 15 tanto para el marido como la mujer, al apreciar un homicidio doloso.