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D'Addario no lamenta haber hecho pública su historia, pero tiene miedo

En la imagen, Patrizia D'Addario, quien asegura que cobró 1.000 euros por asistir a una de las celebraciones del primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, y que ha presentado a la Justicia italiana grabaciones sobre los eventos. EFE/Archivotelecinco.es
Patrizia D'Addario, la joven que asegura haber cobrado por asistir a las fiestas organizadas por el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, ha asegurado que no se arrepiente de haber sacado a la luz su historia, pero que ahora tiene miedo.
"No me arrepiento, volvería a hacerlo todo", aseguró en una entrevista concedida al canal de televisión por satélite SkyTG 24, aunque señaló que hechos como el robo que sufrió en su casa o el incendio del coche de otra de las jóvenes que acudieron a esas fiestas son "inquietantes".
D'Addario subrayó que los ladrones que entraron en su casa dejaron un televisor que "costaba mucho dinero" y en cambio se llevaron los discos compactos, sus vestidos y su ropa íntima.
"Se trata de un robo anómalo. En un robo normal no se llevan los discos compactos de música, pensando en encontrar quién sabe qué", manifestó la joven.
Preguntada por el motivo que habría llevado a los ladrones a llevarse esos discos compactos, D'Addario respondió: "Creo que ya lo sabéis. Había dicho a algunos amigos que tenía esas grabaciones (sobre sus encuentros con Berlusconi) y alguien se ha encargado de desvalijar mi casa. No quedó nada".
Mientras tanto, la Fiscalía de Bari, en el sur del país, continúa con la investigación sobre los encuentros y reuniones organizadas por el empresario Gianpaolo Tarantini, que se encargaba de reclutar a jóvenes para asistir a las fiestas de Berlusconi, entre otras.
Tarantini es investigado por el delito de inducción a la prostitución y, según los medios italianos, la Fiscalía también investiga el posible consumo de cocaína en los encuentros organizados por el empresario en su propia casa.
El empresario aseguró en una entrevista con "Il Giornale", diario de la familia Berlusconi, que el primer ministro desconocía que pagara a las jóvenes por asistir a sus fiestas y manifestó que esos pagos eran sólo en concepto de reembolso de los gastos del viaje y no a cambio de "prestaciones íntimas".