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Torres se escuda en la Casa Real como argumento de su defensa

El juicio que se celebra en Palma por el caso Nóos se ha reanudado con la declaración de quien fue socio de Iñaki Urdangarin al frente del Instituto Nóos, Diego Torres, que se ha escudado en la Casa Real como argumento para su defensa. Ha negado que la infanta Cristina fuera usada como "escudo fiscal", ya que las cuentas eran supervisadas por la Casa Real y altos funcionarios de Hacienda. El exsocio de Urdangarín ha ido más allá y ha asegurado que Corinna, la amiga del rey, planteó impulsar una sociedad 'opaca' a sabiendas de don Juan Carlos. No obstante, Torres ha dicho que se creó una estructura societaria en Londres, siempre "legal", para dar respuesta a numerosos proyectos internacionales y que de toda su puesta en marcha se encargó el secretario de Nóos, Miguel Tejeiro.

El exsocio de Iñaki Urdangarin, Diego Torres, ha manifestado que la noble alemana Corinna Sayn-Wittgenstein, amiga a su vez del Rey don Juan Carlos, aconsejó en un correo electrónico crear una estructura financiera para poder cobrar en Londres por la puesta en marcha de distintos proyectos internacionales y "que no se supiera de dónde sale el dinero, con copia al Rey y al jefe de la Casa del Rey".
"Desde Nóos le dijimos que ni en broma. No estábamos ocultando nada y nuestra intención era canalizar proyectos deportivos", ha remarcado el acusado durante su declaración en el juicio del caso Nóos, en el que está siendo sometido a un intenso y minucioso interrogatorio por parte del fiscal anticorrupción Pedro Horrach.
Torres ha respondido en estos términos al ser preguntado sobre la estructura societaria que impulsó a nivel internacional presuntamente para evadir los ingresos obtenidos por el Instituto Nóos, y en el que jugaron un papel fundamental las mercantiles Blossom Hills (en Belice) y De Goes For Stakeholder Management (Reino Unido).
Según ha justificado, en  2007 había "una cantidad enorme" de proyectos internacionales a poner en marcha, motivo por el que fue impulsada esta estructura. No obstante, ha aseverado que era el secretario de Nóos, Miguel Tejeiro, quien se encargaba de la operativa de esta red.
A lo largo de la instrucción, el procesado ha aportado numerosos correos y documentos con el objetivo de acreditar que la Casa Real estaba al tanto de las actividades de Nóos. De hecho, en su escrito de defensa llegó a proponer que declaren en el juicio el Rey Felipe VI, Corinna, don Juan Carlos, doña Sofía, la Infanta Elena, su exmarido Jaime de Marichalar, Pilar de Borbón y la princesa Irene de Grecia y Dinamarca. La petición fue finalmente desestimada.
La infanta no era un "escudo"
Diego Torres ha asegurado que Miguel Tejeiro, su cuñado -que ya no está imputado y declarará solo como testigo-, se reunía mensualmente con José Manuel Romero, conde de Fontao, asesor de la Casa Real y en junio con un alto funcionario de Hacienda que supervisaba las cuentas de Nóos. Así, ha negado que la hermana del rey se usara como "escudo fiscal".
"Jamás he podido pensar que nada de esto no podía estar bien", ha asegurado ante el tribunal el exsocio de Urdangarin. "Ahí están las facturas de las comidas ente Tejeiro y Romero que lo demuestran", ha añadido.
Torres ha negado también el origen fraudulento de los fondos que transfirió a varias cuentas de Luxemburgo y que, presuntamente procedían de las actividades ilegales que urdió, junto al exduque de Palma, para apoderarse de más de seis millones de euros de las Administraciones públicas.
En un duro interrogatorio, el fiscal anticorrupción Pedro Horrach le ha exhibido numerosos documentos relativos a las transferencias efectuadas desde empresas ubicadas en el extranjero que habrían servido para ocultar el origen de dinero irregular, tras lo cual Torres se ha desvinculado de estas mercantiles justificando que "la única persona que a lo largo de mi vida se ha encargado de las cuestiones financieras y ha elegido bancos ha sido Miguel Tejeiro. Yo firmé los papeles que me pusieron delante".
"¿Entonces Tejeiro se lo coló?", le ha inquirido Horrach, respecto a lo cual ha subrayado que tenía "plena confianza" en su cuñado, para quien al inicio del juicio del caso Nóos le fueron retiradas las acusaciones que pesaban sobre él y, por tanto, será interrogado más adelante como testigo. "Dudo que haya algo de esto que no sea correcto. Empezaría a elucubrar sobre cosas que no conozco", ha espetado.
Al ser preguntado sobre la transferencia de 335.261 euros -supuestamente de origen ilícito- que ordenó, el 23 de noviembre de 2009, desde una cuenta que había abierto anteriormente en Andorra a otra de Luxemburgo, ha justificado que se trataba de ahorros de "los años 90 que decidí traspasar a un lugar financieramente más seguro, de la UE y que no fuese un paraíso fiscal".
En concreto, la Fiscalía Anticorrupción reclama para el acusado 16 años y medio de cárcel -petición que Manos Limpias eleva a 22 y medio- por poner en marcha, junto al exduque, una estructura "hueca de contenido real" y "una maraña de facturación ficticia" para apoderarse de los más de seis millones de euros que obtuvieron de Baleares, Comunidad Valenciana y Madrid.
Para ello, según el fiscal Pedro Horrach, utilizaron el Instituto Nóos como epicentro de la trama, al que manejaron "a su antojo" junto a otras mercantiles de su propiedad para que "operasen al servicio de sus intereses comerciales".
La facturación cruzada de la trama Nóos
Torres, ha subrayado que las facturas que se cruzaron dentro del conglomerado empresarial impulsado por ambos con el Instituto Nóos como epicentro, y que ascienden a unos ocho millones de euros según la Agencia Tributaria, corresponden a "servicios prestados y reales" y no camuflan ningún tipo de irregularidad por trabajos ficticios.
El acusado ha respondido en estos términos a preguntas del fiscal anticorrupción Pedro Horrach durante un interrogatorio que ha arrancado a las 9.15 horas, en el que Torres ha afirmado que "sí, había una facturación cruzada, pero correspondía a los honorarios de las personas que trabajaban" en los distintos proyectos impulsados por el Instituto y por los que esté cobró más de seis millones de euros de las Administraciones públicas.
En concreto, en un informe aportado a la causa, Hacienda estima que en 2004 la facturación que se efectuó entre las propias empresas de la trama por trabajos supuestamente ficticios ascendió a 1,4 millones, mientras que en 2005 fue de 2,1 millones, en 2006 de 2,2, en 2007 de 1,7 y en 2008 de 412.225 euros.
Preguntado sobre el hecho de que con frecuencia las facturas se emitieran bajo conceptos genéricos y con importes redondos, el procesado, para quien el Ministerio Público reclama 16 años y medio de cárcel -petición que el sindicato Manos Limpias eleva a 22 años y medio-, ha respondido tajante: "Jamás he librado una factura que no hubiera sido por importe redondo, que lógicamente coincide con la estimación de horas de trabajo a realizar".
"Ojalá me hubieran investigado desde 1995, siempre ha sido así", ha añadido al respecto Torres, para quien "no hay la menor contradicción" en este sentido puesto que las distintas facturas que Horrach le está exhibiendo de forma minuciosa "corresponden a los proyectos puestos en marcha".
Al respecto, la AEAT señala cómo las facturas presentaban duplicidades respecto a proveedores externos del conglomerado empresarial, "incongruencias" así como "casos notorios de inexistencia del servicio pretendidamente prestado y, en el extremo, de falsificación material de la propia factura".
Es más, llega a afirmar en su dictamen que las entidades que integraban el grupo devienen "meros instrumentos para drenar y distribuir los recursos obtenidos por medio de la marca Nóos entre sus dos propietarios y dirigentes, los imputados señores Torres y Urdangarin". De hecho, la AEAT llega a aludir a la trama como un "puro andamiaje jurídico formal" para desviar los fondos cobrados de las instituciones.
Marco Antonio Tejeiro, excontable de Nóos y hermano de la mujer de Torres, Ana María Tejeiro, subrayó en su declaración como acusado cómo las empresas que conformaban el entramado -Instituto Nóos, Nóos Consultoría Estratégica, Intuit, Shiriaimasu y Aizoon- eran entidades vinculadas entre ellas que operaban en el mercado como si fueran una sola, todo ello bajo la dirección de Urdangarin y Torres, quienes ostentaban el control dentro del grupo.