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Director honorario de la Comisión Europea cree que primará "el sentido común" sobre la pertenencia de Escocia a la UE

El exrepresentante del Parlamento europeo John Edward dice que sería "lamentable" que se "quitaran derechos" a los ciudadanos escoceses
El director general honorario de la Comisión Europea, Graham Avery, ha asegurado que los tratados europeos no recogen "nada" sobre independentismo y, tras indicar que no ha "oído a nadie" que Escocia no deba estar en la UE, se ha mostrado convencido de que prevalecerá "el sentido común". Asimismo, el exrepresentante del Parlamento europeo en Escocia John Edward ha considerado "lamentable" que se "quitaran derechos" a los ciudadanos escoceses por una decisión sobre la política de su país.
Ambos participan este miércoles en la jornada 'El referéndum escocés y la dimensión europea' organizada en Bilbao por EHUgune, un foro de la UPV/EHU que reúne a la universidad, la sociedad civil y las instituciones para analizar temas de actualidad. Según ha explicado su director, Joxe Ramon Bengoetxea, el encuentro pretende "conocer más de cerca" la situación escocesa sin "implicaciones políticas" de abogar por "el sí o no".
En la jornada, en la que también toman parte Igor Filibi y Jule Goikoetxea, de la UPV/EHU, el director general honorario de la Comisión Europea y profesor de la Universidad de Oxford Graham Avery ha analizado, como "jubilado" de las instituciones europeas, cómo se ven los movimientos independentistas desde la UE y cómo podría incorporarse Escocia en caso de que venza el sí en el referéndum convocado para el mes de septiembre.
Avery --nacido en Gales--, que participó en la ampliación de la EU "de 6 a 27 países", ha afirmado que "desde luego" una Escocia independiente sería miembro de la UE, pero existe "desacuerdo" sobre cómo se incorporaría y sobre "cuál sería el calendario".
Por su parte, ha opinado que, en caso de que el sí a la independencia gane el referéndum, los "líderes políticos, los jefes de Estado y el Consejo de Ministros de Bruselas tendrán que reunirse para decidir qué es lo que hay que hacer" y el modo "más inteligente" sería garantizar que el día en que se proclamara la independencia, 18 meses después de la consulta, "Escocia se incorporaría a una sería de organizaciones internacionales como Naciones Unidas, el Consejo de Europa, a la UE".
No obstante, ha recordado que otros planteamientos apuntan a que "tendría que salirse" de la Unión y solicitar la incorporación "como país tercero, poniéndose a la cola de Turquía y otros", lo que supondría "muchísimos años". Para el experto, esta segunda opción "no es realista en términos políticos o prácticos".
En relación a la posibilidad de que algún estado miembro pueda vetar la integración escocesa, ha señalado que tendrán que ser "Madrid y otros sitios" las que tomen la decisión correspondiente, si bien "no he oído a nadie, ni siquiera en Madrid, que Escocia no debe incorporarse a la UE".
Avery ha destacado que el referéndum escocés se producirá tras "un acuerdo" para realizarlo y ha añadido que, mientras en el caso de Kosovo algunos estados, entre ellos España, no lo reconocen, en el de Montenegro "no hubo ningún problema" en aceptarla porque "siguieron un proceso constitucional".
El experto ha eludido entrar en el debate existente en España sobre las aspiraciones nacionalistas vascas y catalanas porque "son ustedes los que tienen decidir cómo pueden abordar cuestiones constitucionales que son sumamente difíciles".
Asimismo, ha apuntado que la UE no tiene una "política sobre independentismo" y sus tratados no contemplan "nada" en relación a "que el objetivo sea conservar la definición geográfica existente de los estados miembros", pero sí recogen el respeto a las constituciones de cada estado miembro.
Preguntado por la posibilidad de mecanismos de ampliación interna, ha señalado que se produjo "una ampliación sin ajuste de los Tratados" tras la reunificación de Alemania con la incorporación de "25 millones de personas" a la UE. De cualquier modo, ha considerado que "seguro" que en el caso de Escocia "prevalecerá también el sentido común".
CIUDADANO EUROPEO
Por su parte, John Edward, exrepresentante del Parlamento europeo en Escocia y director del Scottish Council of Independent Schools, ha dedicado su intervención a exponer los escenarios que se abrirán tanto en el caso de la población escocesa opte por la independencia como en el caso de que elija no hacerlo.
El experto ha indicado que, frente a las posiciones que apuntan a que "no habrá ningún obstáculo" en la incorporación a la UE de una Escocia independiente y las que señalan que será "extremadamente problemático", la realidad será "intermedia".
Tras recordar que "nunca ha habido una situación parecida", ha subrayado que, en el caso escocés, "como ciudadano escocés soy ciudadano de la Unión Europea", con "unos derechos que me llegan como parte de los tratados". "Si se me quitaran esos derechos debido a una decisión que yo he tomado sobre la política de mi propio país, sería lamentable", ha añadido.
En cualquier caso, ha indicado que "todo esto requerirá de una negociación" no sólo "con Londres y Bruselas", sino con los estados miembros como firmantes del tratado europeo. Tras agregar que hasta que se celebre el referéndum se trata de "un asunto doméstico", ha afirmado que le "sorprendería" que "algún estado miembro diga algo en contra de lo que hiciera algún estado miembro antes de que se produzca algún cambio".
Asimismo, ha insistido en que "la parte más importante del acuerdo no es lo que diga Bruselas o Estrasburgo, sino lo que se firme entre Londres y Edimburgo", cuyos gobiernos están de acuerdo en actuar "de forma constructiva". Ambos, ha afirmado, "han reconocido el derecho y el principio", lo que "sería muy importante para otros estados miembros y para otras instituciones europeas".
Finalmente, ha opinado que, en caso de que el no a la independencia sea mayoritario en el referéndum, habrá un compromiso para obtener "más competencias".