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Familias españolas sacan a la luz nuevos casos de jóvenes retenidas en los campamentos saharauis en Tinduf

La joven Maloma Morales de Matos no es la única saharaui mayor de edad retenida en los campamentos de Tinduf (Argelia) en contra de su voluntad por su familia biológica. Este jueves familias españolas han sacado a la luz otros tres casos y han anunciado su intención de viajar a Tinduf en junio para negociar su regreso a España.
Para ello necesitarán la autorización de Argelia y del Frente Polisario, por lo que piden al cónsul de España en Argel ayuda para que les permitan entrar en Tinduf y puedan entrevistarse con las familias saharauis que retienen a las chicas en contra de su voluntad, han explicado a la prensa los padres adoptivos de Maloma Morales, Koria Badbad, Darya Embarek y Nahjiba Mohamed.
Las cuatro jóvenes llegaron por vez primera a España siendo unas niñas, en el marco del programa 'Vacaciones en Paz' por el que miles de niños saharauis han veraneado en España, aunque muchos de ellos se han quedado más tiempo por expreso deseo de sus familias biológicas.
Maloma, Koria, Nahjiba y Darya tardaron años en conseguir un pasaporte argelino que les permitiera visitar a su familia en Tinduf y, al cumplir la mayoría de edad, en una de estas visitas ya nunca regresaron a España. En algunos casos, sus padres adoptivos siguen en contacto con ellas por teléfono pero en otros, como es el caso de Maloma y de Koria, no hay comunicación alguna.
Las familias españolas de las jóvenes avisan de que existen más casos parecidos, pero muchas familias tienen miedo de denunciar por temor a que las jóvenes sufran represalias.
KORIA BADBAD HAFED
Nacida en 1993 en los campamentos y con una anemia congénita y problemas cardíacos, Koria llegó con 7 años a España para pasar el verano con José Vicente Mañogil y Bienvenida Campillo, residentes en San Miguel de Salinas (Alicante).
"Al terminar el verano, cuatro días antes de que tuviera que regresar a los campamentos, la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui y el delegado saharaui nos dijeron que Koria necesitaba quedarse en España. Pensamos que serían solo dos o tres meses. Me la dejaron sin ninguna documentación", ha relatado Bienvenida Campillo.
A diferencia de lo que ocurrió con Maloma, Darya y Nahjiba, que se alegraron de quedarse en España de forma permanente cuando su familia biológica así lo quiso --tenían ya 12 años-- a Koria la orden de quedarse en España le generó "un trauma", según Campillo.
Aunque al menos cada 15 días Koria hablaba con su familia biológica, pasó 9 años en España sin poder viajar a los campamentos porque no tenía documentación, pero la familia Mañogil Campillo sí se desplazó a los campamentos para informar personalmente a sus familiares de cómo estaba Koria. Además, primos y hermanos de la joven fueron acogidos en el domicilio de Campillo.
En 2009 Koria tenía que operarse del corazón y como la familia adoptiva no tenía la acogida formal de la joven --"la delegación saharaui decía que no firmaba", explica Campillo-- la Conselleria de Sanidad de la Generalitat valenciana abrió un expediente de desamparo por el que se hacía con la tutela de Koria y la daba en acogida a la familia Mañogil Campillo.
Un año después, Koria recibió un título de viaje y viajó en diciembre de 2010 a los campamentos para visitar a su familia, acompañada por Bienvenida Campillo y su hijo. Tras 20 días en los campamentos, cuando llegó la hora de partir hacia España, a Koria la mandaron a comprar a la tienda y Campillo y su hijo no la volvieron a ver.
"Su familia me dijo que había desaparecido, pero luego la familia también desapareció", añade Campillo, que dos días después, y ya en España, escuchó un mensaje de voz de Koria en el que pedía que la sacaran de allí. Desde entonces no ha vuelto a saber nada de Koria. De esto hace más de 5 años. "No sabemos si está viva o muerta. Esto nos consume", ha reconocido.
Campillo se ha entrevistado con numerosas personalidades del Polisario, que siempre le dicen lo mismo, que necesitan "tiempo" y que se trata de una "cuestión de familias". Por eso Campillo y las otras familias quieren plantarse en Tinduf para que las familias biológicas de las jóvenes les expliquen qué pasa.
Campillo sospecha que existe una orden de que a partir de cierta edad los jóvenes, sobre todo las chicas, que han vivido en España regresen a los campamentos. Y pone en duda la versión del Polisario de que se trate de una "cuestión de familias". En su opinión, se debe a cómo están organizados los campamentos.
NAHJIBA MOHAMED BELKACEM
Nahjiba, hija de una parlamentaria del Polisario, residía desde el año 2000 con José María Contreras y Manuela Calvo en Rociana del Condado (Huelva). "Se quedó con el consentimiento de su familia biológica por sus problemas de movilidad en una pierna (le diagnosticaron pie equino y flexo de rodilla)", ha relatado Contreras, que formalizó la acogida temporal bajo la autorización de la Delegación saharaui. Gracias a ello, la joven pudo ser operada en dos ocasiones de su minusvalía.
La joven visitaba periódicamente los campos, y sus familiares han visitado Huelva. "Durante 13 años mi casa ha sido el Consulado en Huelva de los saharauis", ha ironizado. Pero allá por 2010, Nahjiba presentía lo que le podía ocurrir si regresaba a los campos y permaneció tres años sin ir.
En diciembre de 2013 visitó a su familia en el campamento de Smara para obtener los documentos necesarios para tramitar la nacionalidad española. No regresó. En la actualidad habla periódicamente con su familia adoptiva, a la que ha informado de que está retenida en contra de su voluntad.
DARYA EMBAREK SELMA
Actualmente tiene 27 años. Llegó con 12 a Tenerife para pasar un verano con Félix Antonio Mazón y María Angeles Déniz. Quince días después de su llegada, su familia biológica pidió al matrimonio canario que Darya se quedase con ellos. En los controles médicos en España a la joven le detectaron talasemia, un trastorno sanguíneo que provoca la destrucción de grandes cantidades de glóbulos rojos, lo que deriva en anemia.
Seis años después, cuando la joven obtuvo un pasaporte argelino, empezó a visitar los campamentos acompañada de sus padres adoptivos. "La relación con la familia era buena", recuerda Déniz. Pero en 2014, engañaron a Darya diciéndole que debía visitar con urgencia los campamentos porque su padre estaba malo y ya no la dejaron volver. "Me llamó gritando auxilio", ha explicado Déniz, que intentó sin éxito mediar con la familia.
En la actualidad, habla a diario con Darya, a la que una vez al mes le manda ropa y alimentos. "Se ha adaptado, pero no se resigna a no volver a España", añade Déniz.
MALOMA MORALES DE MATOS
El caso más conocido de los cuatro y la única que tiene nacionalidad española, pues fue adoptada por su familia de acogida una vez que cumplió la mayoría de edad. Maloma llegó con 7 años a España para pasar los veranos con Pepe Morales y Mari Carmen de Matos, vecinos de Mairena del Aljarafe (Sevilla).
Cuando cumplió los 12, las dos familias acordaron que la joven se quedara en España. Tras 10 años sin viajar a los campos, el 5 de diciembre de 2015 se desplazó a Tinduf con su padre adoptivo. El día de su regreso, fue secuestrada por su hermano. El 22 de abril, las fuerzas de seguridad del Polisario intervinieron para liberar a la joven, pero acabaron cediendo a la presión de la familia biológica, a la que entregaron de nuevo a la joven.
Este sábado se ha convocado una manifestación en Sevilla, que saldrá a las 11 horas de la Plaza Nueva, para pedir la liberación de Maloma y el resto de jóvenes que se encuentran en la misma situación.
Las familias han estado respaldadas en el acto por el Forum Canario Saharaui, cuyo presidente, Miguel Angel Ortiz, ha denunciado que el programa 'Vacaciones en paz' "está resultando un fraude" y ha instando a asociaciones e instituciones que envían ayuda humanitaria a los campamentos a que exijan "responsabilidades" al Polisario.