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Fiscal modifica conclusiones y pide que la acusada de intentar matar a sus hijos en Recas ingrese en un centro

El Ministerio Público ha modificado sus conclusiones provisionales en la causa que se sigue contra M.T.R.S., a la que acusa de sendos delitos de asesinato en grado de tentativa cometidos en Recas (Toledo) el 20 de abril de 2015 contra dos de sus hijos, de 16 meses y diez años, para pedir, en vez de pena de prisión, su ingreso en un centro de deshabituación de sustancias tóxicas durante seis años.
En las conclusiones elevadas a definitivas, que ha expuesto durante la segunda sesión del juicio celebrado en la Sección Segunda de la Audiencia de Toledo, el Fiscal ha dicho que estaba acreditado que la acusada arrojó por el balcón a dos de sus hijos aunque ella no lo recordase, pero ha asumido que estos hechos se produjeron "en el transcurso de un brote psicótico agudo" provocado por el consumo de marihuana --tal y como han defendido los peritos previamente-- siendo "un milagro" que los menores no sufrieran heridas "muy graves".
No obstante, esta parte sigue manteniendo la petición de pena de dos años contra la acusada por un delito de maltrato habitual en la mayor de sus hijas --que no estaba presente el día de los hechos--, y que se prohíba acercarse a ella a una distancia inferior a 500 metros y comunicarse con ella durante cinco años, al tener en cuenta que la declaración de la víctima "fue creíble" y que "no hay móviles que hagan dudar de que quiera perjudicar a su madre".
"La intención de la acusada era un animo de matar, hubiese ocasionado la muerte, si no se produjo se debió a un milagro y no a la acción de la acusada", ha indicado la responsable del Ministerio Público que ha admitido que, pese a que la acusada es responsable de dos delitos de asesinato en grado de tentativa con el agravante de parentesco, si que, según los peritos, el consumo de drogas tóxicas es lo que le llevó a realizar la conducta que tuvo, solicitando el ingreso de la acusada en un centro de deshabituación.
CAPACIDADES NO ANULADAS
De su lado, la acusación particular --en representación del padre del niño pequeño-- también ha modificado sus conclusiones provisionales, de tal forma que ha rebajado a seis los 9 años de prisión que solicitaba para la acusada por un delito de asesinato en grado de tentativa, al considerar que el episodio psicótico hacía que sus capacidades estuvieran vulneradas pero no anuladas y aplicar la eximente incompleta por consumo de drogas.
Esta parte sí cree que la acusada es responsable de un delito de asesinato en grado de tentativa con el agravante de parentesco, que a su juicio ha quedado "acreditado" por las propias declaraciones de los testigos y los fotogramas que se exhibieron durante el juicio, que evidencian que la acusada "empujó o lanzó a los niños por la ventana con el fin de acabar con su vida y afortunadamente no sufrieron heridas graves", en lo que ha calificado como una "conducta de temeridad manifiesta".
Sin embargo, y pese al argumento de que lo ocurrido se debió al "miedo" que sentía, la acusación particular ha reparado en el hecho de que la propia acusada, siguiendo con esa argumentación, no se hubiera dejado caer por la ventana y "con cuidado" como hizo tras lanzar a sus hijos. También se ha mostrado convencida de que, pese al episodio psicótico, la acusada era consciente de la comisión de los hechos.
"LOS DEJÓ CAER, NO LOS ARROJÓ"
La defensa, por su lado, ha incidido en la libre absolución de su patrocinada, en base al argumento del brote psicótico, por un consumo de hachís repetitivo, que padeció, y ha solicitado, como alternativa, que la pena solicitada para su patrocinada se aplique en segundo grado "porque la acción no produjo el mal que podría haberse producido", por la poca altura que existía entre la ventana y el suelo y porque "dejó caer a los menores, no los arrojó".
También ha demandado que se le aplique la eximente completa de consumo de sustancias porque la acusada "no estaba en plenas facultades" y, de otra parte, ha discrepado de la responsabilidad civil pedida tanto por el Fiscal como por la acusación particular que, en su opinión, "en nada se ha motivado", y que se ha realizado sin tener en cuenta la "insolvencia" de la acusada.
Respecto al delito de maltrato habitual, la defensa ha incidido en que las declaraciones de la menor "no constituyen por sí mismas pruebas de cargo aptas" y ha precisado que "no existen partes médicos que las acrediten, ni partes de lesiones" ni moratones que evidencien las "palizas tres veces a la semana" que recibía de su madre, recordando, además, que la menor "nunca manifestó lo que pasaba a nadie".
SUFRIÓ UN BROTE "DELIRANTE"
Previamente, han comparecido en la sala varios psiquiatras, que han confirmado que la mujer sufrió un "brote psicótico" aunque "es muy difícil saber de qué tipo", admitiendo que posiblemente "era delirante, porque no había una amenaza tal y como ella pensaba". El especialista que la atendió el día de los hechos ha señalado que "tenía alterado el juicio", pues "no se acordaba bien de qué había pasado con sus hijos, no sabía por qué estaban en el hospital" y la impresión que tenía es que sus hijos "estaban bien".
En el mismo sentido se ha pronunciado otra de las psiquiatras que atendió a la acusada, que ha asegurado que presentaba un "brote psicótico aguado" inducido por tóxicos, pues tenía "ideas delirantes de perjuicio en relación a personas relacionadas con una expareja suya, junto con alternaciones de la conducta observadas por los vecinos y con personas con las que se relacionaba en el comedor social de Recas, y alucinaciones referidas a que estaba en peligro su vida, que ella proyectaba en sus hijos".
"En la escala de gravedad médica (estaba) en la máxima escala, sus facultades podrían estar anuladas, su pensamiento patológico gobernaba toda su conducta", ha manifestado esta psiquiatra, que ha señalado que "lo único" que la acusada quería era "ponerse a salvo" y "salir de casa". Un brote que, a su juicio, "puede sucederle de nuevo, aunque no consuma de forma habitual" y que "podría derivar en una esquizofrenia".
Según esta especialista, "no significa que se vaya a repetir" porque "a veces nunca más vuelve a ocurrir sin tóxicos" pero "a veces, con la abstinencia de los tóxicos, el episodio torna en un camino diferente que puede derivar a otras de tipo esquizofrénico". En cualquier caso, ha destacado, preguntada por si podría hacerse cargo de sus hijos, que "si a los pacientes se les enseña a reconocer los síntomas, con un seguimiento médico y ajustando la medicación, los síntomas van desapareciendo, pero tiene que ser consciente de la enfermedad".
También han declarado varias psicólogas que analizaron a la hija mayor, que vieron una "alta probabilidad" de que hubiera sido "sometida a malos tratos psíquicos y físicos" y que relató que las "palizas" aumentaron cuando su madre se separó de su segunda pareja y cuando se marchó la tercera, y que si no abandonaba su casa es porque no quería dejar a sus hermanos.
Una versión con la que no ha estado de acuerdo ni una trabajadora social de Recas, que ha asegurado que la menor "describía hechos duros de la madre con actitud muy plana", ni el pediatra que la trató durante años, que "nunca" vio ninguna lesión de maltrato físico mientras trató a la menor, y que ha explicado que en 2014 la joven sufrió un "episodio convulsivo" en el instituto y fue "diagnosticada de simulación".