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Auge y caída de un “hombre fuerte” de Aguirre

Francisco Granados no era uno de esos políticos que acostumbran a evitar a la prensa. Todo lo contrario. Habitual de tertulias radiofónicas y televisivas, nunca borraba su sonrisa ni siquiera para negar lo que al final conduciría a su detención. "Te ha preguntado muy directamente si tienes cuenta en Suiza” le inquirió Jesús Cintora en Las Mañanas de Cuatro el pasado 9 de enero después de que Granados respondiera evasivamente a Tania Sánchez de Izquierda Unida. "Pues no, no la tengo", concedió. Pero sí, sí que la tenía, y desde que en 1999 se convirtiera en alcalde de Valdemoro, aunque él aseguró después en un comunicado que el dinero provenía de sus negocios como bróker de antes de entrar en política.

La revelación le costó su escaño en la asamblea madrileña y en el Senado, no sin antes dejar un mensaje con sabor a amenaza ante una posible expulsión del partido, que finalmente no se produjo."Entonces ahí, evidentemente alguno me va a encontrar”, contestó en un programa de televisión al ser preguntado sobre una posibilidad que sólo estaba en manos de Esperanza Aguirre. “He dado la cara desde el “Tamayazo”, pasando a los espías, la Gürtel, a Cajamadrid; en todo eso yo he dado la cara", continuó. Una afirmación que mostraba a las claras que Granados había acarreado con todo como número tres de Esperanza Aguirre y número dos del PP en Madrid. Desde el principio, desde que llegó de Valdemoro y nada más entrar en el ámbito regional Esperanza Aguirre le mandó presidir la comisión del turbio asunto del “tamayazo”.
Si así comenzó su ascenso, su caída llegó cuando le estalló en las manos el caso del espionaje político con Ignacio González, su rival interno por el poder, como una de las supuestas víctimas. Granados se vio obligado a defenderse de un asunto que salió de su consejería. Sobrevivió a aquello pero quedó tocado y de la pugna con González Aguirre eligió a éste en 2011. Perdió una batalla que no sería la última.