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Germán: "Tras el soplo no encontramos ni una pegatina de ETA, sólo una de Franco para más inri"

El investigador dice que informó en contra del criterio de sus jefes: "Marlaska sabía quién no había hecho la filtración y entre esas personas estaba yo"
El jefe del equipo policial que investigó el chivatazo a ETA en el bar 'Faisán', Carlos Germán, ha asegurado que la filtración impidió recuperar 108.000 euros procedentes de la extorsión y frustró la operación policial contra el aparato de extorsión etarra hasta el punto de que a los detenidos no les incautaron "absolutamente nada". "Es la primera vez que me pasa, no encontramos ni una sola pegatina de ETA ni del Movimiento de Liberacional Nacional Vasco (MLNV), sólo una botella de vino con una pegatina del general Franco para más inri", ha declarado.
Germán, que ha contestado durante casi dos horas y media a las preguntas del fiscal, Carlos Bautista, ha detallado que la delación policial impidió incautar dos entregas de 54.000 euros ("nueve botellas de vino" en el argot de los miembros de la red, en referencia a nueve millones de pesetas) que el exdirigente del PNV Gorka Aguirre por un lado y el fundador de ETA Julen Madariaga por otro habrían hecho llegar al dueño del 'Faisán', Joseba Elosua.
El compareciente, inspector jefe en el momento del chivatazo y comisario en Xirivella (Valencia) en la actualidad, ha relatado minuciosamente al tribunal de la Audiencia Nacional que juzga el soplo cómo llegó a la conclusión de que los autores de la delación fueron el exjefe superior de Policía del País Vasco Enrique Pamies y el inspector José María Ballesteros, que se sientan en el banquillo de los acusados y se enfrentan a hasta diez y nueve años de cárcel, respectivamente.
SUS JEFES NO QUERÍAN QUE INFORMARA AL JUEZ
Germán también ha asegurado que cuando quiso trasladar al juez de la Audiencia Nacional Fernando Grande-Marlaska que se había producido un soplo, tanto su jefe directo, el jefe de la Unidad Central de Inteligencia (UCI), José Cabanillas, como el comisario general de Información, Telesforo Rubio, le dijeron que no informara al juez porque ya lo harían ellos.
Sin embargo, el magistrado --que sustituía a Baltasar Garzón al frente del Juzgado Central de Instrucción número 5-- le llamó a su despachó y Germán le trasladó que se había producido un soplo y que por la información revelada sólo podía haber sido obra de policías. "Marlaska no sabía quién había hecho la filtración. Pero él sabía quién no había sido y entre otras personas estaba yo", ha dicho.
De igual modo, ha descartado que el autor de la delación pudiera ser un miembro de su equipo porque el filtrador cometió "un error" y reveló que Elosua había reservado una mesa en la sidrería en la que se reunió con el dirigente del PNV Gorka Aguirre y el presunto etarra Ramón Sagarzazu para cerrar una entrega cuando en realidad había sido este último.
Cuando se enteró del chivatazo a partir de la conversación que Elosua mantuvo con su yerno, Carmelo Luquin, en su coche, que estaba balizado, el jefe del equipo investigador pidió a uno de sus subordinados que le hiciera una transcripción "aunque se quedara toda la noche sin dormir".
LA VERSIÓN DE PAMIES, "INVEROSÍMIL"
De igual modo, ha considerado "inverosímil" la versión de Pamies sobre una reunión con el confidente etarra 'Romano' porque, según ha dicho, sabía que había unidades policiales en la frontera "de sobra", sin necesidad de la visita a la zona de Ballesteros.
"No tiene ningún sentido. ¿Para esa misión coges a un funcionario que estaba haciendo un curso de 4x4 en Cantabria, que desconoce la frontera y que no es experto en terrorismo de ETA?", se ha preguntado. A renglón seguido, ha planteado por qué el exjefe de Policía ocultó a los investigadores que Ballesteros había estado en 'Faisán' y en la zona de Behobia.
En este punto de la sesión el presidente del tribunal, Alfonso Guevara, ha reprendido a la abogada de Pamies, María Ponte, por protestar y señalar que Germán estaba "presuponiendo" las intenciones de su cliente, al tiempo que ha expulsado a un invitado que ha apostillado: "Llevamos toda la tarde igual".
"¿Quién ha comentado? --ha gritado el magistrado--. ¡Pues fuera!". A continuación le ha espetado a la letrada de Pamies: "No se le vuelva a ocurrir interrumpir a un testigo. Evito lo que iba a decir, solamente le mando a repasar la Ley de Enjuiciamiento Criminal".
CÓMO SE DETECTÓ LA LLAMADA DEL CHIVATAZO
En otro momento de su declaración el testigo ha explicado que la hora exacta a la que el dueño del 'Faisán' llegó al establecimiento (las 11.10 horas) se fijó a partir de los datos contenidos en la baliza que éste llevaba en su coche y la cámara de seguridad instalada frente al local, en la que su vehículo fue grabado.
A partir del testimonio de Elosua, que aseguró que el soplo se produjo diez o quince minutos después de llegara al 'Faisán', los investigadores determinaron que la llamada del chivatazo tenía que haberse producido entre las 11.10 y las 11.40 horas. También tomaron como criterios de selección que la llamada debería ser saliente desde la zona del 'Faisán' y que debía durar más de cuatro minutos por el conjunto de informaciones reveladas.
Tras analizar un total de 63 llamadas e interrogar a todos los comunicantes, Germán ha señalado que "la única llamada que respondía a estas características" era la que el inspector de Vitoria José María Ballesteros realizó al exjefe superior de Policía del País Vasco Enrique Pamies a las 11.23 horas, que duró 8 minutos y 11 segundos. Además, ha resaltado que Elosua declaró que antes del chivatazo vio al filtrador en su casa, lo que coincide con las llamadas recogidas en un repetidor de telefonía.
QUERÍAN COGERLOS "CON LAS MANOS EN LA MASA"
También ha relatado que, tras la reunión en la sidrería de Oiartzun, la investigación "estaba concluida". "Esperábamos a la oportunidad de que se produjera una operación de pago, un delito flagrante, para cogerlos con las manos en la masa", ha dicho.
Germán informó entonces a sus superiores y al comisario jefe de Información de San Sebastián, Manuel Risco, quien, en su opinión, debería haber avisado al entonces jefe superior de Policía del País Vasco, Enrique Pamies.
"Eso es lo lógico, natural y razonable", ha dicho antes de apuntar que la jefa de Sección de Análisis de la Brigada de San Sebastián, María Teresa Herraiz, "se saltó el orden jerárquico" hasta tal punto que Risco le dijo que estaba "hasta los cojones" de ella porque despachaba directamente con Pamies y pasaba "olímpicamente" de él.
CÓMO SE ENTERÓ PAMIES
En este sentido, el jefe del equipo investigador ha dicho que, por un "exceso de celo" debido a la "especial sensibilidad" que provocaba la detención de Gorka Aguirre, el jefe de la Sección Operativa de la Brigada, Antonio Longarón, le quitó a un funcionario la transcripción de la conversación que obtuvieron tras la cita de la sidrería y la analizó en un despacho con Risco y Herraiz. Fue entonces, según Germán, cuando la inspectora avisó a Pamies de la puesta en marcha del operativo.
Esta versión contradice la ofrecida por la mañana por exjefe superior de Policía en el País Vasco, quien aseguró que conoció la existencia del operativo contra el aparato de extorsión de ETA porque en la tarde anterior al chivatazo el comisario provincial de San Sebastián, Fernando Amo, le pidió que le asignara unidades de intervención policial (UIP).