Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Gil San Vicente, un referente del sector duro contra Sortu y crítico con Podemos porque "no se atreve a romper"

Ve un "fracaso" la estrategia abertzale y censura a Iglesias porque "no cuestiona la monarquía, el ejército, la iglesia y la prensa"
Marxista ortodoxo, independentista vasco y crítico con la estrategia de Sortu y la izquierda abertzale oficial hasta el punto de ser uno de los referentes de su sector duro, así es Iñaki Gil San Vicente. Este veterano teórico anticapitalista de 63 años acompañó a la portavoz de la CUP Anna Gabriel y a una dirigente de Podemos en Castilla La Mancha a Venezuela en el avión fletado por el presidente de ese país, Nicolás Maduro.
Nacido en San Sebastián, es padre de Kizkitza Gil, quien cumplió una condena de cuatro años en Francia por integración en ETA. Fuentes de la lucha antiterrorista recuerdan que no desempeñaba ningún papel relevante en la banda, aunque mantuvo una relación sentimental con el último jefe terrorista, David Pla, detenido el año pasado. Tienen un hijo en común de 12 años.
"Todos sabemos que en el Estado español no ha habido una revolución burguesa clásica, no se han cortado cabezas de reyes, por ejemplo. Tampoco una decapitación de las propiedades de la Iglesia, es una potencia económica e ideológica con un terrorismo moral impresionante". Así comenzaba San Vicente el análisis de las últimas elecciones generales en España cuando la misma noche electoral del 20D fue consultado por Telesur para dar su opinión sobre el resultado de los comicios.
Entre quienes leen o han leído sus artículos, se impone la etiqueta de marxista ortodoxo a la hora de describirle, aunque tachan sus postulados de anacrónicos. "Te felicito si logras acabarte un texto suyo", ironiza un conocedor de su trayectoria al igual que otro de los consultados, que advierte de su prosa excesivamente barroca. Sigue teniendo predicamento entre los sectores izquierdistas latinoamericanos.
Entres sus preocupaciones abunda la temática marxista, la situación de "Euskal Herria", la crítica al capitalismo, ETA... En 2008 firmó un artículo titulado "¿Que por qué soy comunista e independentista?" en la que explicaba: "la forma más coherente de ser de izquierdas en una nación oprimida, aquí y ahora en Euskal Herria, es ser independentista y comunista".
TROSTKY, MAO Y GRAMSCI
Tras el anuncio del cese definitivo de ETA San Vicente escribió un artículo que arrancaba con citas de Trotsky, Mao y Gramsci y que finalizaba así: "ETA, como proceso histórico complejo pero activo y actual, permanente, ha sido y es el factor decisivo para la supervivencia del Pueblo Vasco, aunque no actúe con las armas".
En los últimos años, su posición crítica hacia Sortu le ha situado como uno de los referentes de la minoritaria corriente interna de rechazo a la estrategia de la izquierda abertzale oficial. Sus textos son compartidos entre foros del sector duro, sin que Gil San Vicente haya llegado nunca a abogar por una vuelta a la violencia terrorista.
Precisamente, uno de sus últimos artículos publicados se titula "Situación actual de Euskal Herria" y dice que uno de los "puntos críticos que ahora mismo determinan el contexto vasco" es "el fracaso de la 'estrategia' oficial de la izquierda abertzale iniciada hace un lustro".
Sobre la actual situación política, San Vicente exponía así su escepticismo la misma noche electoral en Telesur: "las nuevas fuerzas jóvenes no se atreven tampoco a romper, Podemos no cuestiona la monarquía, el ejército, la iglesia como poder material materializado, no cuestiona la prensa en el Estado español".
A su juicio, "este malestar profundo que está empezando a emerger aún no tiene una expresión política revolucionaria coherente, ni en Europa ni en el Estado Español" y ponía como ejemplo Portugal por haber "marginado a la derecha".