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Juzgan a un alcalde por 'mobbing' al interventor, que tuvo que trabajar en una mesa en la entrada al consistorio

El juzgado de lo Penal número uno acoge mañana, a las 13:45 horas, el juicio contra el ex alcalde de Ausejo, el socialista Rafael Fernández, acusado de 'mobbing' al secretario-interventor del Ayuntamiento.
El escrito del Fiscal relata que, desde marzo del año 2012, el acusado "sometió, generalmente en su despacho, a una actitud vejatoria y humillante" al secretario "para que fuera menos riguroso en sus informes sobre la legalidad de la actuación" del alcalde.
En concreto, en relación con la contratación administrativa y concesión de licencia de obras. Al negarse el interventor, el acusado, siguiendo este escrito, le profería frases del tipo "pierdes el tiempo" o "que te vayas por ahí".
"La situación entre ambos empeoró a raíz de la discrepancia entre el perjudicado y el alcalde en referencia a la relación laboral que mantenía la auxiliar administrativa con el Ayuntamiento", indica el Fiscal.
Así, al recriminarle el alcalde al secretario que no estuviera pagada la nómina de la auxiliar el acusado llegó a agarrarle del cuello, apretarle las dos mejillas, propinarle un empujón y exigirle que firmara el mandamiento de pago.
El secretario estuvo de baja laboral y, al volver, ocurrió una nueva discusión tras la que el perjudicado sufrió una crisis de ansiedad, con lo que estuvo otra vez de baja laboral.
"Al reincorporarse a su puesto de trabajo se encontró con que, por orden del acusado, su despacho había sido ocupado por la auxiliar administrativo", por lo que se vio obligado a hacer su trabajo en una mesa ubicada a la entrada del Ayuntamiento.
Por todo ello, el secretario solicitó el cese en sus funciones "dada la actitud del acusado". Además, manifestó síntomas fóbicos y de ansiedad graves, derivando en un trastorno adaptativo grave crónico con síntomas mixtos de ansiedad y depresión, con elevado nivel de estrés y sufrimiento emocional.
Para el fiscal, los hechos constituyen un delito de trato degradante en su modalidad de mobbing; un delito de lesiones; y otro de amenazas. Pide, en total, cinco años de prisión. En principio, todo apunta a que el juicio será mañana de plena conformidad.