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Marjaliza dice que Pedro García, de Cofely pagó 25.000 euros a Avelino Pérez "de la derrama de Izquierda Unida"

Asegura que entregaba el dinero en bolsas de Montblanc porque "tenía muchas" y lo hacía en el Ayuntamiento, comidas o "tomando copas"
El empresario David Marjaliza y considerado como uno de los cabecillas de la trama Púnica declaró ante el juez Eloy Velasco que Pedro García Pérez, de la empresa Cofely, pagó 25.000 euros a Avelino Pérez "de la derrama de Izquierda Unida".
Marjaliza explica que su 'contacto' en el Ayuntamiento de Parla para que Cofely consiguiera contratos públicos era Antonio Borrego, jefe de Gabinete del que fuera alcalde por el PSOE José María Fraile, amigo desde el colegio del anterior regidor, Tomás Gómez. El cabecilla de la 'Púnica' aclara que no habló directamente nunca con el primer edil y que fue Borrego el que le propuso la comisión que se llevaría por su mediación. "En el Ayuntamiento nunca entré", especifica en su declaración ante el juez.
Concretamente, asegura que la contraprestación que se pactó en Parla fue de 500.000 euros, que se fraccionó en entre diez y doce pagos. En este punto cita a Pedro García Pérez, su socio como responsable de la multinacional francesa Cofely, por ser la persona que medió para pagar 25.000 euros a Avelino Pérez, afiliado a IU que trabajaba como asesor del alcalde de Parla.
"¿Digamos que en el pacto de gobierno PSOE-IU, ¿una parte iba para IU?", pregunta el juez Velasco a Marjaliza, a lo que responde con un 'sí' tras especificar que "la mayoría" de los billetes con los que se pagaban estas mordidas era de 500 euros. "A Avelino le dimos 25.000 euros que este era de la derrama de Izquierda Unida", precisó el cabecilla de la Púnica en el Juzgado.
Avelino Pérez, que era un cargo de confianza en la Concejalía de Obras Públicas de Parla, fue detenido en la primera fase de la operación Púnica tras lo que su formación, IU, le suspendió de militancia.
Durante su declaración ante el juez Velasco, David Marjaliza habla primero de manera general sobre los ayuntamientos con los que trabajó para conseguir contratos para Cofely. El juez le fue preguntando uno a uno y Marjaliza fue diciendo "sí" o "no". Respondió afirmativamente cuando fue preguntado por: Valdemoro, Parla, Torrejón de Velasco, Serranillos del Valle, Casarrubuelos, Alcobendas y Moraleja de Enmedio. Aunque en algunos como Móstoles, Collado Villalva y Getafe lo hizo "a medias".
Su manera de actuar consistía en ofrecer a los alcaldes, en una primera reunión, o a las personas de confianza que designaran ellos, las "bondades" de contratar con Cofely y algunos decían que no y otros si se motraban interesado. Después, en sucesivas reuniones, que a veces podían ser hasta cinco porque, según Marjaliza, cada alcalde tiene su "idiosincrasia", ya planteba él la comisión o la proponían directamente los primeros ediles o los cargos de confianza de los mismos.
METIA LAS COMISIONES EN BOLSAS DE MONTBLANC
Estas se pagaban en diferentes sitios, o en el ayuntamiento, en una comida o "tomando copas". Marjaliza le explica al juez que él metía el dinero en bolsas de Montblanc porque "tenía muchas" ya que compraba "mucho" de esta marca.
Asegura que no había una comisión fija, como ocurría con las viviendas de protección oficial, sino que como el ahorro energético era una cuestión novedosa no había un precio "institucionalizado" como con las viviendas. Marjaliza asegura que lo negociaba y que en la comisión incluía el impuesto de sociedades.
Además, confesó que "intentaba pagar de menos". "Si podía, les quetaba algo", exclamó al ser preguntado por el juez si echaba cuentas de lo que pagaba y si no pagaba demás en alguna ocasión, después de que Marjaliza admitiera que los alcaldes, además de pedirles su comisión, le pedían "a más a más" pagos para la cabalgata de Reyes, una ambulancia... y otras cosas. Pero insistió en que no llevaba una contabilidad escrita y que no había resguardos de los pagos.
Y aunque aseguró que no sabía qué hacían con el dinero los receptores del mismo, suponía que era para ellos pero que también pagan de ahí "sus campañas y sus cosas".
Según Marjaliza, el dinero lo tenía él en su oficina, en la caja fuerte que manejaban él y su secretaria, pero exculpa a esta al asegurar que el 95 por ciento de los pagos los hacía él y que su secretaria sólo pagaba a alguien cuando él mismo dejaba un paquete y le decía que alguien iría a recogerlo.