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Obama busca reducir a la mitad el déficit fiscal para evitar otra crisis

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, se comprometió hoy a reducir a la mitad el déficit fiscal, que supera los 1,3 billones de dólares, en los próximos cuatro años, para evitar que el país caiga en una nueva crisis.
Obama, que la semana pasada se dedicó a promover el plan de estímulo económico recién promulgado, volvió esta semana la vista al ingente déficit público y el presupuesto para el próximo año fiscal, el primero de su mandato y que presentará el próximo jueves.
El presidente participó hoy en una "cumbre de responsabilidad fiscal" en la Casa Blanca, en la que en torno a 130 legisladores, empresarios y analistas evaluaron cómo atajar el déficit en las distintas áreas del presupuesto a medio y largo plazo.
En su intervención en la reunión, Obama aseguró que si Estados Unidos no hace frente a su deuda, afrontará en el futuro otra crisis económica similar a la que padece ahora, considerada la más seria desde la Gran Depresión.
"Si afrontamos esta crisis sin confrontar los déficit que contribuyeron a causarla, nos arriesgamos a hundirnos en otra crisis más adelante", sostuvo.
El presidente recordó que el déficit fiscal que ha heredado de su predecesor, George W. Bush, se eleva a 1,3 billones de dólares, lo que tan sólo en 2008 representó unos intereses de 250.000 millones de dólares.
"No podemos, y no mantendremos déficits como estos de modo indefinido. Hoy me comprometo a recortar el déficit que hemos heredado a la mitad para cuando acabe mi primer mandato", en enero de 2013.
El presidente estadounidense se mostró muy crítico con la gestión presupuestaria de su predecesor.
Así, aseguró, uno de sus principios a la hora de elaborar el presupuesto será que "seremos honestos".
En años anteriores, criticó, los presupuestos no incluyeron gastos futuros de la guerra en Irak o partidas para hacer frente a desastres naturales, "como si pasáramos doce meses en este país sin una inundación, sin un tornado".
También, indicó, se volverá al "principio de no gastar lo que no tenemos", algo que, según aseguró, se había abandonado durante el mandato de su predecesor después de que durante los años noventa su cumplimiento permitiera que el presupuesto se mantuviera en superávit.
Entre otras medidas para reducir el déficit, Obama cuenta con aumentar los impuestos a los más pudientes, recortar el gasto de la guerra en Irak y hacer más eficiente el Gobierno federal.
La cumbre de hoy comenzó con una sesión plenaria en la que intervino también el vicepresidente, Joseph Biden, para afirmar que los problemas de la economía "no se resolverán de la noche a la mañana".
Tras la sesión plenaria, los participantes se dividieron en grupos para presentar propuestas en sectores concretos tales como la salud, la educación o la seguridad social, antes de volver a reunirse en una plenaria con la que concluyó la cumbre.
Los resultados obtenidos en los grupos se entregarán a los participantes para recabar propuestas, que se sintetizarán en un informe definitivo en el plazo de un mes, según indicó el presidente estadounidense.
Obama tiene previsto retomar el asunto de la responsabilidad fiscal mañana, martes, en el discurso que pronunciará ante las dos cámaras del Congreso y en el que expondrá su programa de Gobierno para este año.
Este discurso, según ha adelantado ya la Casa Blanca, tendrá un amplio contenido económico.
El presidente estadounidense ofrece una receta para hacer frente a la crisis que combina la puesta en marcha del plan de estímulo dotado con 787.000 millones de dólares, una iniciativa para ayudar a los propietarios de viviendas, una serie de medidas para el rescate del sector financiero y la reforma del sistema regulatorio.
Obama ha prometido una estricta supervisión del gasto en los desembolsos del plan de estímulo, un compromiso que hoy reiteró en una reunión con los gobernadores de los estados.
Sus medidas para el rescate del sector financiero han sido acogidas con más escepticismo. Hoy, la Bolsa de Nueva York retrocedió un 3,4 por ciento entre temores a que el banco Citigroup pudiera quedar nacionalizado en la práctica.
La Casa Blanca aseguró a este respecto, que "lo que más conviene al país es un sistema bancario en manos privadas bajo la regulación federal".