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Pamies pide su absolución al denunciar que la Audiencia Nacional ignoró "clamorosas pruebas de inocencia"

Solicita al Supremo que inadmita los recursos del PP y de las víctimas al no ser posible una condena por colaboración con ETA
El ex jefe superior de Policía del País Vasco, el comisario Enrique Pamies, ha pedido al Tribunal Supremo que le absuelva del delito de revelación de secretos por el que fue condenado a un año y medio de prisión por el 'caso Faisán' y ha denunciado que la Audiencia Nacional ignoró las "clamorosas pruebas de inocencia" que presentó en su descargo.
En su recurso, al que ha tenido acceso Europa Press, la abogada defensora María Ponte expone que el mando policial ha sufrido una vulneración en su derecho a la presunción de inocencia y a disfrutar de un proceso con todas las garantías al haber sido condenado sin pruebas válidas y suficientes.
La defensa ha presentado además un escrito de impugnación en el que pide al alto tribunal que inadmita los recursos que fueron presentados por las acusaciones populares, ejercidas por el PP, la Asociación Dignidad y Justicia y la Asociación de Víctimas del Terrorismo.
Todas ellas piden que Pamies y el inspector de Policía destinado entonces en Vitoria a la lucha contra el terrorismo islamista, José María Ballesteros, sean condenados por colaboración con organización terrorista.
Sin embargo, para la defensa ello es "absolutamente estéril" ya que "la finalidad perseguida con la filtración es la contraria a la perseguida por ETA". Recuerda que los hechos probados por la Audiencia Nacional dejaron claro que la intención de la delación era "colaborar con el proceso de paz", lo cual choca con las pretensiones de la banda terrorista.
En este punto, cita la doctrina del Supremo para hacer hincapié en que "no es posible condenar ex novo a un acusado absuelto en instancia, cuando ello implique entrar a revisar y a modificar la convicción del tribunal sobre los hechos".
PRUEBAS "NO FIABLES"
En su recurso de casación, la abogada defensora recalca que no está acreditado que Pamies conociera los secretos que fueron revelados al dueño del bar 'Faisán' el 4 de mayo de 2006 y denuncia la indefensión que ha sufrido su cliente al no haberse valorado todas las pruebas de descargo.
Cita así la "clamorosa prueba de inocencia" que constituyó la declaración del dueño del bar Faisán, Joseba Elosúa, quien negó que fuera Ballesteros la persona que le entregó el teléfono de la delación.
Critica también que los jueces "ni siquiera" valoraron el testimonio del confidente de ETA, apodado 'El Romano', que confirmó que el día del chivatazo tenía concertada una cita con Pamies, al que conocía con el alias de 'Carlos'. "El hecho de que había quedado con el confidente es avalado por tres comisarios", agrega.
A su juicio, no se puede considerar como prueba de cargo los informes del equipo investigador, dirigido por Carlos Germán, por sus "gravísimos defectos y deficiencias". Por ejemplo, indica que no se rastrearon más de 3.000 llamadas, entre ellas las relativas a los repetidores franceses, ni se examinaron 63 llamadas sospechosas.
"El equipo investigador no ha realizado la más mínima diligencia para averiguar la identidad de la multitud de personas que entran y salen del bar 'Faisán' a lo largo de esa mañana", expone la defensa, que puntualiza que también se erró en la duración de la llamada.
La defensa sostiene que no es válida la valoración de la baliza instalada en el vehículo de Elosua y de la cinta que se grabó el día del soplo en el bar 'Faisán' al no ser ambas "originales ni fiables". En este sentido, concluye que la cinta contenía "cortes intencionados" realizados "para ocultar algún dato o a alguna persona".