Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Patxi López, un socialista en la Lehendakaritza

Medios extranjeros, como Al Yaseera, RNC Handelsblad de Holanda o el Diario El Nacional de Venezuela, así como diversos medios del País Vasco-francés, se han acreditado para seguir la sesión plenaria.
Semejante interés sólo es comparable al que despertó el pleno en el que se debatía el Plan Ibarretxe, sin embargo esa es la única coincidencia, el aforo desbordado. El argumento sin embargo es bien distinto, por primera vez en la historia del Parlamento Vasco un socialista será elegido Lehendakari.
Suena el gong
Destacados miembros socialistas llevan tiempo sondeando a funcionarios de distintos departamentos del gobierno vasco para saber que se van a encontrar cuando accedan a la Lehendakaritza.
¿Quedará algo que no haya pasado por la destructoras de papel industriales que aseguran funcionan día y noche para borrar cualquier huella poco grata para las huestes nacionalistas?. Altos funcionarios de la administración vasca, afines a la órbita nacionalista pero de probada solvencia profesional, son con los que cuenta el partido socialista para que continúen en sus puestos, garantizando así una continuidad en la gestión y evitar un vacío de poder.
Pero al margen de lo que se encuentren en Lakua, queda por ver cuál será la actitud de los nacionalistas en el hemiciclo. Habrá periodo de gracia, ¿o por el contrario la campana anunciando el inicio del combate sonará en el primer minuto?. Sería deseable que en este punto se guardaran las formas, y que como mínimo se concedieran ese centenar de jornadas, sino el doble dada la bisoñez del ejecutivo, antes de que llegue el acoso y derribo.
Entre el vértigo y el desgobierno
Nadie duda de que Patxi Lopez ha querido dar un fuerte contenido político a su gobierno. Rodearse del núcleo duro del partido y aglutinar a un buen número de independientes. IASP, ese podría ser el acrónimo para este grupo de independientes aunque sobradamente preparados para acometer una ingente tarea, la de dirigir el primer gobierno no nacionalista en 30 años.
Y son esos mismos socialistas, otrora con responsabilidades en el partido y ahora en el gobierno, los que sienten vértigo. Vértigo a la hora de asumir responsabilidades que superan en mucho a las de una alcaldía. Es cierto que durante más de doce años el PNV y el PSE gobernaron en coalición, entre 1985 y 1998, periodo durante el que ambos grupos trabajaron en la superación de la crisis económica de Euskadi, el desarrollo del Estatuto de Autonomía y lucha frente al terrorismo de ETA. Sin embargo el barco lo llevaban los otros.
Y si ese vértigo les preocupa, aún más les quita el sueño la situación de desgobierno que se puede producir en el seno del partido socialista de Euskadi. Reforzar el carácter político del nuevo ejecutivo surgido hoy tiene un precio: la ardua misión de intentar mantener unido el partido.
ETA marca al nuevo gobierno
No ha sido tarea fácil contar con esos independientes para llevar a cabo tareas de gobierno. ETA se ha encargado de dejar bien claro que quien asuma esas responsabilidades asume también el riesgo de sufrir un atentado, así de fácil, así de tremendo. Posibilidad que a más de uno ha asustado y ha convertido la lista de consejeros de López en un sudoku, y de los complicados.
Aún no ha desvelado quien se echará a las espaldas la tarea de sacar a Euskadi de la crisis, uno de los asuntos prioritarios para el nuevo gobierno, pero los sindicatos abertzales no se lo van a poner fácil. Una convocatoria de huelga general a las dos semanas de ser nombrado consejero de economía no es asunto baladí, como tampoco lo es que ELA y LAB convoquen esta huelga en estas fechas. Más que de casualidad habría que hablar de sincronicidad, la conjunción de un conjunto de eventos inconexos que parecen formar una línea en el sendero, una flecha que señala hacia dónde nos dirigimos.