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El Reino Unido vota el 4 de junio con el futuro político de Brown en juego

El primer ministro británico, Gordon Brown, sale de su vivienda en el número 10 de Downing Street para dirigirse al Parlamento británico, el pasado 21 de mayo. EFE/Archivotelecinco.es
El Reino Unido vota el 4 de junio para elegir 72 eurodiputados y renovar 34 Gobiernos locales de Inglaterra, en una convocatoria electoral en la que se juega buena parte del futuro político del primer ministro, Gordon Brown.
Los británicos acuden a las urnas antes que el resto de Europa, con la turbulenta situación política interna generada por el escándalo de los abusos cometidos por los miembros del Parlamento nacional en el uso de sus gastos para sus segundas viviendas.
Las encuestas apuntan a que los laboristas del primer ministro serán los más castigados por los votantes, no sólo por el escándalo parlamentario, sino por la gestión de la crisis económica.
Las encuestas ofrecen un sombrío panorama para el Partido Laborista, tanto en las elecciones europeas como en las locales, y la magnitud de la derrota, que se da por descontada, será la que marque el desarrollo político del Reino Unido en los próximos meses.
Pase lo que pase, Brown ha insistido en las últimas horas en que no dimitirá y que seguirá al frente del Gobierno, convencido de ser la persona adecuada para sacar al país de la recesión y superar la crisis institucional con una reforma total del sistema.
Los sondeos publicados el pasado fin de semana pronostican que los laboristas no superarán el 16 por ciento de los votos en las elecciones europeas, rebasados por los conservadores, con un 30 por ciento y el antieuropeo UKIP, con un 19 por ciento.
En 2004, los "tories" fueron la fuerza más votada, con un 26,7% de los sufragios, seguidos de los laboristas, con el 22,6%, el antieuropeo UKIP, el 16,1%, y los liberal-demócratas, el 14,9%.
Los resultados de las europeas no se darán a conocer hasta el domingo, al mismo tiempo que los de los otros 26 países de la UE, y según los expertos tendrán un impacto relativo en la política de casa, donde nunca se ha prestado mucha atención a Bruselas.
"Nadie sabe quién es su representante en el PE y a nadie le importa", comentó en un encuentro con periodistas Patrick Dunleavy, profesor de la London School of Economics (LSE), quien explicó que el bajo perfil que ha tenido la campaña responde al desinterés del público, pero también al deseo de los dos grandes partidos.
"Los laboristas no hablan porque saben que les va a ir mal y los conservadores tampoco lo hacen porque saben que estas elecciones no les van a dar una gran victoria y saben que si sacan mucho el tema los laboristas contraatacarán recordando que los 'tories' quieren sacar al Reino Unido de la UE", explicó Dunleavy.
El líder "tory", David Cameron, va a retirar a su partido del Partido Popular Europeo (PPE) y se ha comprometido a celebrar un referéndum sobre el Tratado de Lisboa si gana las elecciones generales previstas para mediados de 2010, lo que a los ojos de los laboristas es la muestra de una clara deriva antieuropeísta.
Brown reiteró el sábado en una entrevista con la BBC su compromiso con Europa -"nuestra recuperación depende de ser parte de Europa"- y acusó a los "tories" de Cameron de alinearse junto al UKIP y al ultranacionalista Partido Nacional Británico (BNP) en su deseo de "desvincularse de Europa".
Los analistas coinciden en que las europeas no decidirán tanto como las elecciones locales, que ofrecerán un panorama más revelador de cuál podría ser el reparto de votos en unas elecciones nacionales y del grado de hartazgo de los ciudadanos con los políticos.
Los resultados de las locales se conocerán el viernes y, si los laboristas pierden representación en los Gobiernos locales de manera significativa, los medios de comunicación afirman desde hace semanas que Brown realizará una remodelación de su Gabinete.
Fiel a su espíritu de corredor de fondo, Brown ha afirmado que no hay que adelantar los acontecimientos y consideró "vagos" los sondeos sobre intención de voto y sobre el deseo de los británicos de un adelanto electoral, posibilidad que también descartó.
Tony Travers, otro experto de la LSE, pronosticó que aunque "las locales serán aún peores que las europeas para los laboristas", Brown venderá la derrota con la afirmación de que los "tories" no han arrasado.
"La estrategia por la que apostarán los laboristas me recuerda a una viñeta de hace unos años en la que el Titanic decía que había sido una mala noche para el iceberg", dijo Travers.
Otra incógnita es el índice de participación, que fue del 38,52 por ciento en 2004 y del 24,02 por ciento en las de 1999.
El profesor John Curtice, experto electoral de la Universidad de Strathclyde, auguró que la participación caerá por debajo de 2004 porque son menos los Gobiernos locales en juego, lo que desanimará a mucha gente en Inglaterra a ir a votar sólo por las europeas.