Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Suárez: "No es normal en la calle querer arrebatar el Gobierno a quien ha ganado"

Adolfo Suárez Illanatelecinco.es

El hijo de Adolfo Suárez, Adolfo Suárez Illana, ha criticado el uso de su padre que realizó la pasada semana el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, durante la sesión de investidura fallida de Pedro Sánchez. Suárez Illana le reprochó que quiera arrebatar el Gobierno a quien ha ganado las elecciones y que invocara el nombre del primer presidente de la democracia para mostrarse arrogante con Mariano Rajoy, al tiempo que recordaba que su padre sólo se mostró arrogante una vez en el Parlamento y fue contra los golpistas del 23-F.

En un artículo publicado en el diario ABC y recogido por Europa Press, el hijo de Adolfo Suárez recuerda que estos días se está invocando mucho a su padre y lo dice en referencia a las alusiones que realizó el líder de Ciudadanos la semana pasada en el Parlamento, aunque no le cita explícitamente.
Se refiere a la frase: "...elevar a la categoría política de normal lo que a nivel de calle es simplemente normal". Sin embargo, asegura "nunca" pasó por la cabeza de su padre "usar su fuerza política para arrebatar el gobierno a quien, legítimamente, había ganado las elecciones". "Eso no es normal en la calle, ni debiera ser normal en el Parlamento".
Suárez Illana explica que "ni siquiera" Felipe González pensó en "desbancar" a José María Aznar en 1996 cuando perdió por un estrechísimo margen frente al entonces líder del PP. "Es más, se ofreció a colaborar con su abstención para favorecer la investidura en una segunda vuelta", recordó.
DESTACA DE SUÁREZ SU CAPACIDAD PARA INCLUIR AL ADVERSARIO
En su opinión, "casa mal" con la "reclamada" figura de Suárez el pacto suscrito entre quienes han quedado segundos y cuartos para "desbancar" a quien ha quedado primero. En este sentido, señala que si algo caracterizó a su padre fue "su capacidad para incluir al adversario, no para excluirle o arrinconarle".
Y recuerda que Adolfo Suárez siempre se mostró "generoso" tanto en la oferta de consenso a todas las fuerzas políticas para llegar a las primeras elecciones de 1977 como después, ya siendo presidente democráticamente, con todos los grupos del Parlamento para sacar adelante la Constitución de 1978. En su opinión, lo importante de la Constitución de la Concordia "es cómo se hizo y no lo que exactamente dice".
Incluso, apunta que cuando perdió las elecciones ayudó a los presidentes que ha tenido España hasta que cayó enfermo y puso como ejemplo el haber apoyado con sus votos la investidura de Felipe González por entender que debía apoyar con ese gesto a un partido socialista que volvía al poder democráticamente tras "largos años de represión".
Suárez Illana destaca el "respeto real y profundo por el discrepante" que mantuvo su padre y "no la impostura formal de intentar sacar del tablero político al adversario", que se está produciendo ahora. "Si algo sobró a lo largo de la pasada investidura, eso fue la falta de respeto", exclamó. En su opinión, sobran "improperios, micrófonos y fotos" y faltan muchas horas de "café y tortilla, en un apartado rincón de La Moncloa" para que los dos grandes partidos de España junto con Ciudadanos, "acuerden las reformas" que necesita el país.
"SUAREZ NO ESGRIMIA LOS PACTOS ALCANZADOS CONTRA NADIE"
Sin embargo, dice en el artículo que lo que se ha hecho ha sido invocar a su padre para "lanzarlo como arma arrojadiza" y no para "imitar sus virtudes". "Con todo mi respeto, gran error", se lamenta para insistir en que Adolfo Suárez no se dedicaba a esgrimir los pactos que alcanzaba con nadie y "quizá" por este motivo y por "compartir la autoría con todos" se hizo posible la Constitución. "No es tan importante que alguien se sume al pacto, como que lo haga propio", señala.
Y profundiza en su crítica al asegurar que le "chirrían profundamente los oídos" cuando oye invocar el nombre de su padre y la Transición para, acto seguido "mostrarse arrogante y despectivo" con el presidente del Gobierno. En ese sentido, afirma que su padre sólo se mostró arrogante en una ocasión en el Congreso de los Diputados y fue "ante las pistolas humeantes de los golpistas, no ante un presidente del Gobierno, por mucho que, como él en aquel entonces, estuviera en funciones".
Suárez Illana deja claro que "por desgracia" hay quienes están interesados en proclamarse herederos de Suárez y "por desgracia, mucho más que en aprender de Suárez y su obra", por eso dice que le alegra que se reclame la "obra" de su padre, pero exige que se haga "con obras, no con posturas".
PIDE CONSTRUIR SOBRE LO YA CONSTRUIDO, NO DEMOLER CADA 4 AÑOS
En su opinión, es fundamental aprender a seguir construyendo sobre lo ya construido y avisa de que "si nos dedicamos a demoler cada cuatro años, jamás alcanzaremos a levantar ese edificio al que se refería Suárez el 6 de abril de 1978, cuando pedía ayuda para construir un edificio que tuviera una habitación confortable para todos y cada uno de los españoles".
Admite que hoy "nadie debiera cantar victoria" porque "nadie" puede formar gobierno en solitario, por lo que apuesta por un gobierno que albergue a los tres partidos constitucionalistas, pero deja claro que "al igual que no se debe excluir a Ciudadanos, aun no siendo matemáticamente indispensable, tampoco se puede pretender apartar o relegar a quien ha tenido mayores apoyos".