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Una testigo asegura que una de las acusadas del crimen de Chancelas (Poio) ofrecía 10.000 euros por matar al anciano

Una testigo ha asegurado este martes ante el tribunal que Albertina T., una de las mujeres acusadas de matar a un anciano de Chancelas (Poio) en 2014, ofrecía 10.000 euros por matar al hombre y que dijo que "los pagaría cuando el trabajo estuviese hecho", aunque creyó que se trataba de "una broma o una fantasía de ella".
La mujer ha declarado en la segunda sesión del juicio que se sigue en la Audiencia Provincial de Pontevedra por el asesinato de Secundino Prego, del que Rocío G. confesó este lunes su autoría, aunque dijo haber actuado "atemorizada" por la otra acusada, Albertina T..
El jurado popular ha podido escuchar en esta sesión la llamada de alerta que realizaron las dos mujeres acusadas por este crimen aquel domingo, 2 de febrero de 2014, denunciando que unos asaltantes habían entrado en la casa del anciano y que le habían atacado. Cinco días antes, Albertina T. había sido nombrada heredera universal del hombre.
En la grabación, reproducida en la sala, Albertina T. ha reconocido su voz y la de la otra acusada narrando el supuesto robo con violencia con el que, según la Fiscalía, pretendían encubrir el asesinato del octogenario.
La fiscal, Carmen Novo, ha llamado la atención de la Sala sobre la contradicción que supone el hecho de que Albertina, que en la primera sesión del juicio había manifestado que no se acordaba de nada de lo sucedido entre el día del crimen y su entrada en prisión, fuese capaz de relatar con detalle ese atraco.
"ME DABA MALA ESPINA"
También ha comparecido ante el tribunal Eduardo Prego, hijo de Secundino, quien ha declarado que Albertina le "daba mala espina" y que no le gustó el comportamiento de la cuidadora durante el velatorio de su padre, por sus comentarios y porque hacía "mucho teatro".
Además ha dicho que la mujer le había comentado a una hermana suya que su padre "no había muerto ni del primer golpe ni del segundo", así como otros detalles sobre el fallecimiento del anciano, algo que les "pareció extraño" cuando la Guardia Civil les decía "que no podía contar nada", en referencia a la investigación en curso.
Finalmente, la expareja de Albertina, que también ha declarado, ha restado importancia a las lagunas de memoria de quien fuera su compañera sentimental y ha asegurado que la esclerosis múltiple que padece la encausada no le impide llevar una vida normal.
El juicio continuará el miércoles con el testimonio de los agentes de la Guardia Civil que acudieron a la llamada de auxilio de las dos mujeres y los que, posteriormente, se hicieron cargo de la investigación.