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La defensa del acusado del doble crimen de Almonaster (Huelva) pide la revocación del auto de procesamiento

La defensa de Genaro Ramallo, acusado de la muerte hace casi 19 años de la sevillana María del Carmen Espejo, cuando era su pareja, y de su hijo Antonio, cuyos cadáveres fueron hallados el pasado mes de septiembre en la localidad de Almonaster la Real (Huelva), motivo por el que se encuentra en prisión desde el 21 de ese mismo mes, ha pedido este miércoles en una vista judicial la revocación del auto de procesamiento dictado contra su cliente porque, a su juicio, "faltan elementos probatorios esenciales", indicando además que "no hay indicios racionales ni objetivamente probables" de los hechos.
Durante la vista, que ha tenido lugar este miércoles en la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Huelva, el letrado Álvaro Aznar ha defendido el recurso de apelación presentado contra este auto de procesamiento dictado contra su cliente por el Juzgado de Instrucción número 1 de Aracena, que ya desestimó el recurso de reforma presentado contra el citado documento.
En su defensa, ha alegado que el auto "no debe basarse en la mera sospecha del juez, sino estar basado en indicios racionales", indicando además que debe basarse en pruebas que "no representen una mera posibilidad, sino en indicios fácticos y reales".
En este sentido, ha remarcado que el auto de procesamiento "debe respaldarse en la documentación" recogida del caso, sin embargo, según ha incidido, "en el auto no se refiere a ningún folio de la actuación".
Aznar ha insistido en que el relato de los hechos carece de base y no indica "elementos probatorios" contra su cliente, por lo que ha pedido la nulidad de los registros efectuados en la finca el 28 de junio, el 11 de julio y el 15 de septiembre, cuando se hallan los cuerpos, porque "no se realizaron conforme a derecho", al igual que las pruebas de ADN practicadas a su cliente, que se realizaron "sin la presencia de un abogado y con irregularidades", por lo que estas pruebas, a su juicio, "deberían ser consideradas nulas", una cuestión que la Fiscalía ha negado señalando que "no se ha vulnerado ningún derecho fundamental en la causa".
La defensa ha señalado que en el material hallado junto a los cadáveres "no se ha encontrado ninguna huella dactilar", así como que las pruebas caligráficas se realizan con una carta que "se supone" que es de su cliente.
Por último, el letrado ha incidido en que en el informe forense "no se puede establecer la causa de la muerte" por lo que se ha preguntado "cómo se puede procesar a una persona por asesinato cuando no hay causa de la muerte", indicando además que "no se ha podido resolver ni cuándo ni cómo ocurrieron los hechos".
OPOSICIÓN DE LA FISCALÍA Y ACUSACIÓN PARTICULAR
Por su parte, tanto el Ministerio Fiscal como la Acusación Particular han desmontado los elementos expuestos en sala por la defensa y han pedido la confirmación del auto de procesamiento, un hecho que podría resolverse en las próximas semanas. En primer lugar, la fiscal ha manifestado que existen periciales que demuestran que tanto María del Carmen y su hijo "estaban muertos" mientras Ramallo comentaba a sus conocidos que sabía de su pareja porque mantenía conversaciones con su hijo, cosa que es "imposible".
En este sentido, ha recordado que cuando se inician los registros en la finca, una vez que reactiva el caso tras archivarse a los pocos meses de desaparecer las víctimas, "la vida de Ramallo cambia y desaparece", deteniéndose en Tolouse (Francia) en septiembre del pasado año. La fiscal ha recordado también que el acusado envía una carta a un medio de comunicación onubense "en la que reconoce la existencia de las muertes pues encontró a los cuerpos ya sin vida".
De igual modo, remarca que la decapitación se produce con "un arma fina compatible con la encontrada en el foso" donde se hallaron los cuerpos, donde también se encontraron unas sustancias con efectos sedantes junto a los cadáveres, por lo que "hay indicios suficientes y aplastantes" sobre su participación en los hechos.
Por su parte, la acusación particular, representada por el letrado Marino de Alba, se ha mostrado tajante al afirmar que "no hay indicios sino pruebas" de que el acusado mató a ambas víctimas, así como que aunque entiende la labor de la defensa, ha lamentado que ésta "sin mentir, omita" cuestiones.
En esta línea, ha remarcado que "el auto no tiene que ser exhaustivo" teniendo en cuenta además que el caso se reactiva 18 años después tras archivarse cuando se denunciaron los hechos en 1993, no obstante al crearse un nuevo grupo policial de homicidios, los agentes interrogan a Ramallo y éste "se contradice".
Por último, de Alba ha manifestado que hay pruebas más que suficientes e incluso de que María del Carmen Espejo podría haber sido "torturada" al haber encontrado los agentes junto a los cadáveres "un látigo, ropa y un juego de esposas", y ha insistido en que "no hay indicios sino pruebas" de que Ramallo mató a ambas víctimas.