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Un cambio histórico

Un cambio histórico se ha producido esta noche en Euskadi. Por primera vez en toda su historia, el País Vasco puede tener un Gobierno presidido por un socialista. Patxi López consigue 24 escaños que junto a los trece que retiene el PP y uno de UPyD le darán la mayoría en el Parlamento vasco para convertirse en Lehendakari.
El PNV sigue siendo la lista más votada en Esukadi, pero la deriva soberanista del todavía lehendakari en funciones Juan José Ibarretxe, ha llevado a que por primera vez desde la fundación del Parlamento vasco, en 1980, las distintas formaciones nacionalistas no tendrán mayoría en esta institución creada por el Estatuto de Gernika de 1979.
Eusko Alkartasuna paga muy cara su apuesta independentista. Los vascos han castigado a esta formación, que acudía en solitario sin coaligarse con el PNV y que ha hecho una campaña clara y diáfana a favor de la independencia de Euskadi. De siete escaños que tuvo en la anterior legislatura, EA ve limitada su presencia en el Parlamento a sólo dos escaños.
Ezker Batua, la marca de Izquierda Unida en Euskadi, ve también castigada su apuesta por el proyecto soberanista de Ibarretxe en el Gobierno Tripartito con el PNV y EA que hasta ahora ha gobernado el País Vasco. Los de Javier Madrazo ven reducida su presencia de tres a un escaño. Su líder, incluso, se queda fuera del Parlamento.
Pese a ello, los partidos que han formado el Gobierno Tripartito aumentan en un escaño su presencia el futuro Parlamento.Aumentan de 32 a 33 escaños, aunque con un diferente reparto. La formación de Unai Ziarreta y la de Javier Madrazo pagan su apoyo a Ibarretxe, mientras que el PNV con 30 escaños ocupa la práctica totalidad de ese espacio. Los de Iñigo Urkullu mantienen su hegemonía en Vizcaya y se imponen a los socialistas en Guipúzcoa. No obstante y pese a que crecen en escaños, las formaciones que apoyaron el Tripartito pierden unos 63.000 votos.
Aralar, la escisión no violenta de Batasuna, ve reconocida su posición democrática contra ETA y recoge muchos votos nacionalistas de izquierda, ampliando su presencia en el Parlamento de uno a cuatro escaños.
En suma, la presencia nacionalista en la próxima Legislatura se sitúa en 37, muy por debajo de los 42 que tenían en la anterior, incluyendo a EZker Batua, y, por supuesto, al Partido Comunista de las Tierras Vascas, la última tapadera que logró colocar ETA en las instituciones democráticas. Los nueve escaños de los proetarras, que por primera vez no se han podido presentar a las elecciones, quedan ahora diluidos.
Al otro lado, los partidos constitucionalistas que de los 33 escaños que tenían en la anterior legislatura suman ahora 38, justo la mayoría absoluta.
El Partido Socialista de Euskadi logra un avance espectacular. De 18 escaños, los socialistas se sitúan ahora en 24, venciendo en Álava y logrando los mejores resultados de su historia en unas elecciones autonómicas en el País Vasco.
El Partido Popular consigue retener trece de los quince escaños que tenía, pese a los casos de corrupción surgidos en ese partido a nivel nacional. La mayoría absoluta se la da a los constitucionalistas la Unión, Progreso y Democracia que logra un escaño y entra en el Parlamento vasco.
Patxi López, líder del PSE, anunciaba esta noche que presentará su candidatura a Lehendakari en el próximo Parlamento para encabezar un Gobierno que huya del frentismo vivido en Euskadi desde Lizarra, cuando los nacionalistas, incluida ETA, buscaron una vía que superara al Estado e impusiera la independencia de Euskadi a todos los vascos.
Estos son los datos al 100 por cien del voto escrutado, salvo el de los residentes que han votado fuera del País Vasco. Cuando éste se cuente, podría haber variaciones: Eusko Alkartasuna podría perder uno de sus dos escaños, y el PSE llegar a 25, dando más mayoría a los partidos constitucionalistas en el futuro Parlamento.
En todo caso han sido unas elecciones muy reñidas y que muestran sin ningún lugar a dudas que Euskadi es una sociedad plural, como reconocía esta noche Íñigo Urkullu, presidente del PNV.