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El 'descuartizador' de Majadahonda (Madrid) sufre un trastorno de esquizofrenia paranoide

Será juzgado por un Jurado Popular por dos delitos de asesinato
Bruno H.V., el presunto descuartizador de dos mujeres en la localidad madrileña de Majadahonda, padece un trastorno de esquizofrenia paranoide y cree pertenecer a una hermandad secreta que conoció en Puerto Rico a los 15 años.
Así consta en un informe psiquiátrico, al que tuvo acceso Europa Press, que está ya encima de la mesa del juez instructor de la causa contra Bruno H.V.. El acusado ingresó en prisión en abril de 2015.
El magistrado ha concluido ya la causa al dictar el auto que transforma las diligencias en procedimiento abreviado, lo que supone el fin de la instrucción. En el auto, al que tuvo acceso Europa Press, el juez da tres días a las partes para la interposición de recursos.
El instructor de las diligencias concluye en la investigación que los hechos investigados constituyen dos delitos de asesinato, uno de falsedad documental, otro de estafa y un delito de tenencia ilícita de armas. Los asesinatos se refieren a los de Adriana G. y Liria H., tía del procesado y desaparecida desde 2011.
Un Jurado Popular será el encargado de enjuiciar los hechos que se le imputan, conforme a la tipificación de los delitos a enjuiciar. En la investigación, la Policía confirmó que la sangre encontrada en el domicilio del hombre correspondía a la de Adriana G., la inquilina argentina que había desaparecida hace meses y que hizo saltar las alarmas sobre los investigadores.
PICADORA INDUSTRIAL
Estos restos coincidían con los hallados en la picadora industrial de carne que se encontró en el garaje de la vivienda durante el primer registro y que el detenido podría haber utilizado para descuartizar a la mujer.
El juez tiene ya sobre su mesa un informe psiquiatrico que se asegura que padece un trastorno de esquizofrenia paranoide. Según el informe, cree pertenecer a una hermandad secreta que conoció en Puerto Rico a la edad de 15 años. El trastorno que sufre "impregna toda su vida y distorsiona completamente el enfoque adecuado de la realidad en la que vive".
"Sus capacidades estarían anuladas si los hechos, en los que niega su participación, hubieran estado condicionados por su delirio", recoge el documento, que añade que en el momento de los hechos el procesado habría abandonado la medicación.