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A disposición judicial el autor confeso del asesinato de un boliviano cuyo cadáver ocultó durante días

El Cuerpo Nacional de Policía ha puesto sobre las 09,00 horas este viernes a disposición judicial al varón de 38 años detenido como presunto autor de la muerte de un ciudadano boliviano cuyo cadáver fue descubierto en el interior del primero B del número diez de la calle Feria, según ha informado a Europa Press la Policía Nacional. El individuo, según el Cuerpo Nacional de Policía, confesó espontáneamente la autoría del crimen y carece de antecedentes.
Según el relato policial, sobre las 18,25 horas de este pasado miércoles, un subinspector y dos policías adscritos al Grupo Hércules de la Comisaría del distrito Centro que patrullaban a bordo de sus motocicletas fueron enviados hacia la esquina de la confluencia de las calles Feria y Castellar, dado que varias personas habían alertado de que en una de las viviendas se escuchaban "fuertes gritos".
Una vez allí, los agentes localizaron junto al número diez de la calle Feria a una persona que sangraba abundantemente por la muñeca y los nudillos de una de sus manos, dado que al parecer había fracturado el cristal del portón a golpes. Según les manifestó "de forma apresurada y nerviosa", su primo había subido a un piso de la finca a comprar un terminal de telefonía móvil y se escuchaban "golpes y gritos, pensando éste que lo iban a matar".
En esto, los agentes advirtieron que otra persona se estaba descolgando por el balcón del primer piso, saltando al suelo y huyendo hacia la calle Mengíbar, siendo perseguido hasta ser alcanzado a pocos metros de distancia. Dicha persona les manifestó, literalmente, que huía porque había concertado una cita con un joven para venderle un teléfono móvil, pero que cuando éste accedió al domicilio, le agredió golpeándole en la cabeza con una botella para sustraerle los 400 euros que portaba para la compra del terminal.
Por todo esto, los agentes procedieron a la detención de este individuo recuperándose el dinero sustraído, y solicitando asistencia facultativa para el traslado de los dos primeros a un centro médico.
CONFESIÓN AL ENTRAR EN EL PATRULLERO
Así, cuando el ya detenido por robo con violencia iba a ser introducido en un patrullero para su traslado a dependencias policiales, los agentes comenzaron a preguntarle sobre el piso donde había tenido lugar el robo, requiriéndole la identidad de su legítimo inquilino para contactar con él y efectuar una inspección, ante lo que éste manifestó que el inquilino se encontraba "muerto en su interior desde el sábado, cuando lo había matado". De igual modo, declaró que también encontrarían la cartera de una tercera persona, a la que había robado tras tener una cita con él.
Por ello, uno de los agentes accedió al inmueble observando diversos indicios que hacían creer que lo manifestado por el detenido era verdad y localizando finalmente el cuerpo de una persona fallecida en su interior. El cadáver, en concreto, corresponde a un ciudadano de Bolivia de 44 años de edad, mientras que el autor confeso del crimen cuenta unos 38 años.
De manera inmediata, los agentes del Grupo Hércules precintaron el escenario del crimen, la vivienda correspondiente al 1B del número diez de la calle Feria, para preservar vestigios y huellas, dando aviso a las unidades especializadas de Homicidios y Policía Científica, así como a la autoridad judicial. Al detenido no le constaban antecedentes anteriores de ninguna clase.