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Se enfrenta a cárcel el acusado de abusar de la hija de la pareja de su madre, menor de edad

La Audiencia de Granada ha acogido este martes el juicio contra un joven acusado de abusar sexualmente de la hija menor de edad de la pareja de su madre, en el verano de 2006, por lo que se enfrenta a una condena de tres años de prisión y el pago de 10.000 euros en concepto de indemnización a su supuesta víctima, que entonces tenía 10 años.
La Fiscalía le atribuye un delito de abusos sexuales, y, aunque inicialmente le reclamaba una condena de 10 años de prisión, tras el transcurso del juicio ha modificado su petición, hasta los tres años, al constatarse que los abusos se limitaron a tocamientos.
Según el Ministerio Público, los hechos tuvieron lugar del 11 al 28 de agosto de 2006, cuando la menor se trasladó a la casa en la que vivía su padre para pasar un periodo de vacacional con él. Una vez allí, el procesado, "con ánimo libidinoso", se aprovechó de los momentos en los que se quedaba a solas con la niña en la casa de su madre, en Benalúa de Guadix (Granada), para someterla a abusos y tocamientos, lo que le llevó a tener que recibir tratamiento psicoterapéutico.
Sin embargo, el procesado, que entonces se encontraba en el pueblo por el verano, puesto que estaba estudiando en una institución religiosa en Madrid, ha señalado que nunca se quedó sólo con la niña, con la que no tenía apenas relación, y ha negado que la sometiera a abusos. De hecho, ha atribuido a una "venganza" de la madre de la niña contra el padre a la denuncia, dirigida contra el hijo del que era su pareja.
El padre de la menor ha corroborado su versión y ha asegurado que en la casa de Benalúa, donde sigue conviviendo con su actual pareja, la madre del procesado, la niña nunca se quedó sola con él. Ha afirmado que no ve a su hija desde que la madre interpuso la denuncia, en 2006, y también ha indicado que su exmujer ya le advirtió de que no iba a volver a verla tras reclamarle un aumento de la pensión de manutención, a lo que él se negó.
La menor, que ha declarado por vídeo-conferencia, ha insistido en que sí fue sometida a los abusos del hijo de la pareja de su padre, y ha explicado que él le dijo que era un "juego". Nunca le hizo daño, según ha señalado, pero tuvo que recibir tratamiento psicológico por lo ocurrido.
La madre, también por vídeo-conferencia, ha indicado que la niña cambió de carácter y que le comenzó a hacer preguntas "extrañas", acerca de si los curas podían violar a las niñas, hasta que al final le confesó que había sido víctima de abusos, ante lo que ella reaccionó llevándola al médico, a los juzgados y a los psicólogos.
Los forenses y psicólogos que la atendieron han mantenido que los síntomas que presentaba eran "compatibles" a un trastorno de estrés postraumático, puesto que presentaba ansiedad y preocupación, y que su testimonio fue "creíble" y compatible con una situación de abuso sexual. Por ello, recomendaron tratamiento psicoterapéutico, a pesar de que no presentaba secuelas significativas, lo que no significa que no estuviera afectada psicológicamente, según han aclarado.
Tras el testimonio de la hermana y la madre del acusado, que han avalado su versión, la Fiscalía y la defensa, que solicita la libre absolución, han expuesto sus conclusiones e informes finales, por lo que el juicio ha quedado así visto para sentencia.