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El exempleado de caja del PP: "Yo no conozco otra contabilidad que la oficial, ni otros apuntes ni nada"

Antonio Ortiz desconoce donde quedaba registrada la identidad de los donantes anónimos y asegura que no fraccionó ingresos de efectivo
El exempleado de caja Antonio Ortiz aseguró ante el juez de la Audiencia Nacional Pablo Ruz que la "única" contabilidad que conoció en el partido, en el que sigue trabajando, es la que archivó durante más de una década y que fue la remitida al Tribunal de Cuentas. "Yo no conozco otra contabilidad, ni otros apuntes ni otros 'nada'. Yo la que he visto es la que hay ahora en el partido, la oficial", dijo.
Así consta en la declaración judicial prestada por el empleado 'popular' el pasado 13 de agosto, a la que ha tenido acceso Europa Press. Ortiz comenzó a trabajar en el partido en 1980, ingresó en el departamento de caja en 1996 hasta que en 2008 pasó al departamento de personal y recursos humanos.
El testigo explica al juez que su trabajo consistía en auxiliar en las labores de caja o rellenar recibos y talones en los pagos a proveedores durante la época "en la que se hacía todo a mano". "Luego ya se informatizó todo y era todo más... menos manual", agrega.
Eso sí, admite que recibía de su entonces jefe, Luis Molero, el encargo de ingresar en sucursales bancarias sobres normalmente con billetes de 50 o 100 euros, aunque alguna vez podrían ascender a los 200 y hasta 500 euros. "Me daba cinco, por ejemplo, o diez o quince... --en miles de euros-- , lo contaba, rellenaba el impreso y esas eran las cantidades que yo manejaba", relata.
Acto seguido, entregaba los resguardos de las operaciones a su superior, el cajero Luis Molero, y este se los hacía llegar a Bárcenas o Lapuerta, en su caso. Desconoce si hubo ingresos en efectivo que se guardaran en alguna caja fuerte o tuvieran una contabilización paralela.
DESCONOCE LOS LÍMITES DE LAS DONACIONES
Ortiz asegura que "nunca" ha presenciado las visitas de donantes a Génova y añade que jamás ha sabido cuáles eran los límites máximos que fijaba la Ley de Financiación de Partidos Políticos para las donaciones. "No me ha preocupado", responde al juez.
"Me imagino que estaba todo bien. Y si se hacía es porque estaba todo bien. No creo que me hicieran hacer nada ilegal", señala el empleado de la formación política, que también desconoce si se fraccionaban los pagos para burlar la ley. "Yo no dividía nada", remacha.
El testigo también explica que había una cuenta de campañas electorales en la que se ingresaba el dinero en metálico de los donantes, cuyas identidades quedaban registradas.
"El donante quería que se supiese que había dado 50 euros al partido porque era afiliado. Pero siempre eran cantidades pequeñas", apunta. Ortiz dice que las cantidades más grandes procedían de donantes anónimos aunque desconoce si sus DNIs quedaban registrados.