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El fiscal pide archivar una investigación a Berlusconi por corrupción

La fiscalía de Roma ha pedido archivar una investigación al primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, por la petición en 2007 al presidente de la productora de la televisión pública RaiFiction, Agostino Saccá, para que hiciese trabajar a varias actrices a cambio de apoyo en su futura carrera empresarial.
Los fiscales han pedido además al juez instructor la destrucción de todas las escuchas telefónicas entre Saccá y Berlusconi, que entonces era el líder de la oposición, en las que se basaba la investigación.
Las actas de la investigación habían pasado a Roma después de que Luigi Giordano, juez instructor de Nápoles, donde partió la investigación, dictaminase la falta de competencia territorial de los tribunales de esta ciudad, como habían pedido los abogados de Berlusconi.
El fiscal de Nápoles Vicenzo Piscitelli había pedido en enero de 2007 el envío a juicio tanto de Berlusconi como de Sacca bajo la acusación de corrupción e instigación a la corrupción.
El caso estalló a finales de 2007 cuando el diario "La Repubblica" desveló una conversación telefónica en la que el entonces líder de la oposición sugería a Saccá el nombre de jóvenes actrices para que las diese trabajo.
El líder político habría asegurado a Saccá que sabría recompensarle una vez llevase adelante sus planes de dejar la productora de la televisión pública RAI para establecerse como empresario independiente en el campo de la producción.
Los fiscales consideraron hoy que las promesas de ayuda de Berlusconi "son demasiado genéricas" como para considerarlas un delito.
"La Repubblica" explicó entonces que Berlusconi habría recomendado a Saccá el nombre de algunas actrices, entre ellas Elena Russo y Evelina Manna, para que trabajasen en algunas series televisivas, ya que una de ellas le había sido sugerida por un senador del centroizquierda.
Berlusconi pretendía así, según añadió el rotativo, convencer a los exponentes del centroizquierda a apoyar a la oposición para hacer caer al Gobierno, visto que el Ejecutivo de Romano Prodi tenía sólo una ventaja de dos senadores en la Cámara Alta.