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Los forenses no localizan ningún resto mortal ni ningún ataúd durante la exhumación de un supuesto 'bebé robado'

La asociación Bebés Robados de Murcia pregunta qué más pruebas necesita la Fiscalía para investigar la desaparición
Un equipo forense contratado por unos padres para exhumar los restos de su hijo nacido en 1979 y supuestamente enterrado en Cartagena no ha encontrado ni restos mortales ni tampoco el ataúd donde debía yacer el cuerpo del pequeño, según ha informado la Asociación de Bebés Robados en Murcia.
La familia ha recurrido a los servicios de expertos del laboratorio de Genética y Toxicología Forense 'Neodiagnóstica S.L.' después de que la Fiscalía de Murcia decretara el pasado diciembre el archivo de las investigaciones sin practicar ninguna exhumación. Con el nuevo hallazgo, los padres estudiarán si recurren para solicitar la reapertura de las actuaciones.
El forense que ha dirigido los trabajos, Jaume Buj, ha asegurado que es "imposible que desaparezca sin dejar rastro el ataúd y el cadáver". "Es la primera vez que veo algo así. Aunque a veces encontramos restos muy deteriorados y es difícil extraer ADN, este caso es diferente. Allí no había nada. Nada de nada", ha indicado en un comunicado.
UN "ESCÁNDALO"
La presidenta de la asociación, Inés Madrigal, ha calificado de "escándalo" lo ocurrido y ha preguntado qué "más pruebas" son necesarias para que se investigue la desaparición. En este sentido, ha lamentado que las víctimas tengan que sufragar la actuación y "hacer el trabajo de la Justicia" y ha denunciado el "abandono" que sufren por parte del Gobierno, los jueces o los fiscales.
"¿Dónde está ese bebé? La madre siempre sospechó que había algo raro y esta es la demostración", ha afirmado Madrigal, para recordar que los padres llevaron al hospital el ataúd tras recibir la noticia de que su bebé había fallecido por una insuficiencia cardiaca y adquirieron en propiedad una tumba para inhumar el cadáver.
Según ha explicado Bebés Robados Región de Murcia, el parto tuvo lugar en el Hospital Rosell de Cartagena el 18 de Julio de 1979 tras ocho meses de gestación. El recién nacido pesó 3 kilos y por una supuesta falta de oxígeno fue trasladado a las incubadoras, según la documentación que obra en la causa.
La pasada semana se realizaron otras tres exhumaciones en la Región de Murcia de bebés nacidos entre 1974 y 1992, cuyas familias quieren confirmar la identidad de los cuerpos ante la sospecha de que pueden tratarse de bebés robados. En los tres casos se han localizado las cajas funerarias y los restos biológicos, que ahora analiza el laboratorio de genética Neodiagnóstica, en Lleida.