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El peón forestal acusado del incendio de Chelva niega su participación y dice que vio directamente el humo

Recuerda que en esos terrenos tenía una propiedad y pregunta: "¿usted le pegaría fuego a su casa si su perro se meara dentro?"
Un hombre, peón forestal, acusado de provocar el incendio de la localidad valenciana de Chelva --que también se extendió a Tuéjar y Benagéber hasta arrasar 656 hectáreas-- en junio de 2012, ha negado ante un jurado popular su participación en los hechos y ha afirmado que vio directamente el humo, pero sin llamas. Así mismo, ha defendido que él no pudo provocar el fuego porque su casa se encontraba en el terreno quemado: "¿Usted le pegaría fuego a su casa si su perro se meara dentro?", ha preguntado al fiscal.
De esta forma se ha pronunciado el acusado, de 56 años, en el juicio que ha comenzado este martes contra él ante un jurado popular en la Audiencia de Valencia, y en el que el ministerio fiscal le pide una pena de 17 años de prisión por un delito de incendio forestal con riesgo de propagación y el pago de una multa de 6.000 euros. Por su parte, la defensa reclama su absolución al estimar que no hay ninguna prueba directa contra su cliente, "tan solo palabrería y conversaciones de bares", ha afirmado.
Los hechos se remontan al 1 de junio de 2012, una semana después de que el Ayuntamiento de Chelva comunicara las personas admitidas para las tres plazas de peón forestal que había sacado, y entre las que no se encontraba el acusado, pese a que si que había optado a ellas.
Sobre la resolución, ha explicado que pidió explicaciones en relación con una persona que había pasado por delante de él y había conseguido una plaza, pero no recibió respuesta alguna. "Estaba un poco cabreado y quería que me dieran explicaciones. Se lo dije a un amiguete. Estaba molesto y quería saber el por qué", ha expuesto. Sin embargo, esta situación no le hizo provocar el incendio, según ha mantenido a lo largo de su declaración. Es más, ha recordado que en los terrenos calcinados también se encontraba su propia casa, y ha preguntado al fiscal: "¿Usted le pegaría fuego a su casa si su perro se meara dentro?".
En el momento del incendio --que arrasó 656,54 hectáreas--, el acusado ha explicado que se encontraba con un estado de ánimo "malo" por problemas económicos, de salud y de alcoholismo, y que vivía de una pensión que cobraba y de cuidar un campo que tenía, para el que requería "ayuda". Ese día ha narrado que se dirigió a una partida local a por una lata de gasolina para desbrozar un trozo de acequia, luego hizo una parada a lo alto del pueblo de Chelva, y seguidamente bajó y se fue a un chiringuito a tomarse un par de cervezas.
Cuando llegó a lo alto del pueblo, a 'Corral Alto', estacionó su coche para "liar un cigarro", y al girarse fue cuando vio el humo, pero ninguna llama. En este punto, el fiscal mantiene que el acusado escogió el punto exacto para provocar el incendio, como venganza al Ayuntamiento, "a sabiendas que tanto por las condiciones meteorológicas como por las características del lugar el fuego se propagaría de forma muy rápida", y luego se dirigió a 'Corral Alto', donde tenía una "magnífica panorámica", para contemplar la evolución del incendio "sin avisar a nadie de la propagación".
Seguidamente --según el mismo relato del fiscal--, el hombre acudió a un chiringuito de Chelva donde se tomó dos cervezas y se "despreocupó" de las consecuencias de su conducta. Al respecto, el acusado ha reconocido que luego se fue al chiringuito, pero ha negado que provocase o viese cualquier incendio, ya que lo "único" que pudo visualizar fue "humo". Así, ha reconocido que acudió a ese bar, donde se comentó que al parecer había un incendio, y en ese momento él señaló que había visto algo de humo y a los forestales.
"EN BARES SE PUEDE ARREGLAR EL MUNDO"
Previamente a este suceso, el acusado ha negado --pese a lo que sí mantienen otros testigos-- que fuera diciendo por el pueblo que iba a arder Troya, que iba a ser gorda o que pretendía dejar el monte raso. "No me acuerdo. Las cosas de bares se olvidan enseguida y en los bares se puede arreglar el mundo con dos cervezas".
Lo que sí recuerda que dijo en alguna ocasión es que había pagado por una cosa que no había hecho --ya que fue condenado previamente a cuatro años y dos meses de prisión por un delito de incendio-- y comentó que si volvía a entrar a la cárcel, "sería por algo que hiciera y sería por un asesinato". "Por lo menos, si te meten en la cárcel que sea por algo que has hecho", ha agregado.
El acusado también ha negado que ante los policías reconociera que fuera él quién quemara los terrenos, pese a que firmó la declaración en la que señalaba que había cogido un papel y había prendido fuego al monte por estar cabreado con el Ayuntamiento.
A este respecto, ha explicado que los agentes le hicieron preguntas y en una de ellas le preguntaron que en caso de haber sido él, cómo le hubiera pegado fuego, a lo que contestó que con un papel: "pero todo fue hipotéticamente. Nunca admití que le hubiera pegado fuego": "no puedo decir que le pegué fuego. Salí de Tuéjar por el Camino Viejo, al contrario de dónde se prendió fuego", ha insistido.
Tras declarar en Comisaría, ha explicado que cuando ya compareció ante el juez puntualizó que todo lo que había dicho en Comisaría era una "hipótesis", aunque también se disculpó por si había hecho algo. A este respecto, ha matizado que no se refería en ningún momento al incendio porque "sabía que no lo había hecho", ha subrayado.
SIMILAR AL ASESINATO
El fiscal ha explicado que la pena que solicita, de 17 años de prisión, es similar a la de un asesinato por las consecuencias derivadas del incendio. Ha recordado que se quemó una zona similar a más de 600 campos de fútbol, que un avión capotó en el pantano durante la operación de carga de agua y "el piloto se salvó de milagro", y que un rebrote súbito de las llamas puso en peligro a bomberos y miembros de la Unidad Militar de Emergencias.
También ha puntualizado que sólo el gran despliegue de medios y que el fuego se encontrase en su avance con el pantano de Benagéber evitó que avanzara hasta la provincia de Cuenca; y que los gastos como consecuencia del fuego se situaron alrededor del millón de euros. "No hablamos de cosa de poca importancia", ha subrayado.
El incendio --mantiene el fiscal--, por su extensión, intensidad y por el valor ecológico del medio afectado, supone un grave perjuicio sobre el equilibrio de los sistemas naturales cuya regeneración, en aquellos aspectos que no resultan irreversibles, presumiblemente requerirán más de 30 años en la mayor parte de las zonas inspeccionadas.