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La mujer de Carlos Mulas es Amy Martin

"A la vista de los acontecimientos ocurridos en las últimas 24 horas, yo, la autora Irene Zoe Alameda, hago público que Amy Martin es el pseudónimo utilizado para firmar numerosos trabajos realizados para la Fundación Ideas y para el diario Público". Así, explica la mujer de Carlos Mulas, que el ya ex director de la Fundación Ideas nada sabía del asunto en un comunicado.

"Carlos Mulas Granados, exdirector de la Fundación Ideas, no tuvo conocimiento de que Amy Martin era un pseudónimo y no una persona real hasta bien entrado el día de ayer 23 de enero, una vez en diario El Mundo le había achacado en primera plana a él la identidad de Amy Martin y también sus artículos", reza el comunicado.
Asegura la escritora y cineasta que Mulas "es el hombre más honesto, trabajador y admirable que he conocido en mi vida, y sus desvelos por la Fundación y al servicio de Jesús Caldera, Alfredo Pérez Rubalcaba y otros dirigentes han sido máximos".
"La responsabilidad absoluta del embrollo Amy Martin es mía", dice Zoe Alameda.
La escritora explica que hace tiempo se planteo en llevar a la vida real la historia que cuenta en una de sus novelas, terminada de escribir en 2011 y a punto de publicarse. El libro narra la vida de una escritora de la que no se conoce rostro, solo sus trabajos.
Así Zoe Alameda dice que en 2009, ya separada de Mulas, supo que la Fundación Ideas buscaba colaboradores para escribir artículos de diversa índole y se puso en contacto con ellos. Tras enviar varios textos logró un acuerdo con ellos, dice en el comunicado, en el que también explica que es la misma fundación la que fija el precio de las colaboraciones.
"Los servicios de Amy para la Fundación consistían en la elaboración de textos base sobre los temas que le iban encargando a través del Departamento de Comunicación, textos que más tarde, matizados, publicarían otras personas con sus nombres; y consistían sobre todo en la escritura de artículos rigurosos, tanto en inglés como en español, sobre temas relacionados con la iniciativa Progreso Global", reza el comunicado.
Ideas le exige una facturación que la escritora hace a través de su agente literario. En todo este tiempo ha cobrado 50.000 euros que, aunque asegura que ha cobrado legalmente, está dispuesta a devolverlos íntegramente.