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Los periodistas liberados llevaban secuestrados casi un año

Los tres periodistas Antonio Pampliega, José Manuel López y Ángel Sastre que han sido liberados este sábado desaparecieron en la ciudad de Alepo (Siria) el 12 de julio del pasado año, apenas unas horas después de haber entrado en el país por Turquía.
Los tres reporteros, cuyo regreso a España se prevé en principio para este mismo domingo en la base aérea de Torrejón de Ardoz (Madrid), trabajan como 'freelance' para diversos medios de comunicación.
Capturados por el Frente Al Nusra, la filial de Al Qaeda en Siria, han pasado buena parte de su cautiverio juntos en una casa en Alepo, ciudad en la que antes de su secuestro se disponían a hacer un reportaje, aunque también les han ido moviendo por otras zonas del país, han informado a Europa Press fuentes que han seguido de cerca el caso.
Su guía, el sirio Usama Ajjan, al que ya conocían de viajes anteriores, colgó en las redes sociales varias fotos con sus "amigos españoles" nada más pisar suelo sirio, lo que inconscientemente pudo alertar a sus captores de la presencia de los tres periodistas en el país. De hecho, Ajjan fue capturado junto a los tres españoles, pero en su caso le soltaron unos 20 días después.
HAN ESTADO LOCALIZADOS
El Centro Nacional de Inteligencia (CNI) les ha tenido localizados y exigió a sus secuestradores que les ofreciese lo que se denomina 'pruebas de vida', es decir, garantías de que los rehenes estaban vivos cuando los servicios secretos no podían comprobar este extremo directamente. Estas 'pruebas de vida' han consistido en preguntas formuladas por los amigos o familiares de los periodistas cuya respuesta solo podían contestar correctamente los rehenes.
Otras veces, la prueba de vida ha sido un vídeo en el que los rehenes decían su nombre y la fecha del día en que se grabó el vídeo. Por lo general, presentaban un aspecto limpio y saludable, si acaso alguno de ellos más delgado.
Durante el secuestro, los tres reporteros han recibido un trato razonable por sus captores, que incluso les han permitido ver el fútbol por televisión e intercambiar cartas con sus allegados.
Los tres españoles compartieron parte de su cautiverio con un ciudadano japonés y una mujer alemana embarazada.