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Un poseedor de la tarjeta tilda de "negligente" y "barbaridad" que el PSOE le expulse sin ni siquiera haberle escuchado

Cree que el PSOE "echa gasolina a su propio fuego" y le recuerda que no está imputado ni han aportado pruebas contra su inocencia
Uno de los titulares de polémicas tarjetas de Caja Madrid, José María de la Riva, ha denunciado que el partido le ha expulsado sin ni siquiera haberle llamado ni pedido su comparecencia para escucharle, algo que, a su juicio, supone una "absoluta barbaridad" y un comportamiento "negligente" al ser un requisito imprescindible en Justicia.
De la Riva, que ha sido militante del PSOE desde hace más de 40 años, concejal y miembro del Comité Federal de este partido, ha recordado que no está imputado por ningún juzgado por el 'caso de las tarjetas' y que la Justicia pondrá las cosas en su lugar. "Estoy razonablemente tranquilo, sé que no he cometido ningún delito ni he metido la mano en ningún bolsillo que no sea el mío", ha afirmado en declaraciones a Europa Press.
"Están echando gasolina a su propio fuego", ha criticado De la Riva, para destacar que el partido no le ha presentado ninguna carga de prueba, algo que es deber de la acusación, y que se ha basado únicamente en noticias de prensa.
Además, ha recordado que hay militantes en el PSOE que están imputados en otros casos pero no han sido expulsados. En general, cree que la salida razonable debe ser durante la apertura de juicio oral, pero en este caso el partido "se ha equivocado de medio a medio, se ha dejado llevar por la corriente para hacer lo políticamente correcto" y ha actuado con tal precipitación.
Aunque la decisión del PSOE es recurrible y el propio Virgilio Zapatero anunció su disposición de acudir a los tribunales, De la Riva no se plantea esta vía. "Tengo cosas más importantes que hacer", ha añadido.
El histórico militante socialista ha aseverado que el partido le dio un plazo de cuatro días naturales --ni siquiera hábiles, como ocurre en Justicia-- para presentar sus alegaciones. Respondió y ahí quedo todo, de hecho se ha enterado de su expulsión definitiva a través de esta agencia, que ha recibido el comunicado de prensa del PSOE.
Según ha explicado, recibió de madrugada un correo electrónico, bajo el encabezado "estimado Miguel Ángel", con un documento adjunto dándole un plazo de cuatro días para aportar documentación sobre el uso de la tarjeta. Respondió con su versión, pero ya era tarde puesto que ya se le había expulsado de forma provisional y se había abierto un expediente disciplinario contra él.
UNA MILITANCIA "EJEMPLAR"
En sus alegaciones, De la Riva defiende que no ha incurrido en "ningún delito" ni conducta que sea merecedora de "reproche ético", al tiempo que destaca que ha demostrado durante más de cuatro décadas que su militancia ha sido "ejemplar" habiendo actuado de "buena fe" y con la "diligencia necesaria" en todas las responsabilidades que ha ocupado.
"No he cometido ningún delito utilizando la tarjeta facilitada por Caja Madrid", asegura el hasta ahora militante socialista, que distingue entre los plásticos que fueron otorgados a consejeros de la entidad y eran "controlados, contabilizados y auditados", de aquellos otros distribuidos entre los ejecutivos que podrían ser calificados de opacos y no se sometían al control de los anteriores.
De la Riva recuerda que el secretario general de Caja Madrid, Enrique de la Torre, facilitó las tarjetas a los consejeros, quienes recibieron "instrucciones verbales" sobre su utilización pero en ningún momento escucharon indicaciones sobre alguna "anomalía". "Nunca me dijeron que pudiera usar la tarjeta para extraer dinero en metálico de los cajeros, de hecho creo que la tarjeta que me entregaron carecía de esa función. En todo caso, ni siquiera lo intenté", agrega.
En el terreno fiscal, afirma que la legislación vigente obligaba al pagador, es decir a Caja Madrid, a practicar todas las retenciones y desde la entidad le aseguraron que ella se ocupaba de que "todo estuviera en orden". La que fuera la cuarta institución financiera del país estaba bajo el control del Banco de España y era de suponer que los servicios jurídico-fiscales de la caja hacían "correctamente" su trabajo.
"En ningún momento he atentado contra la ética socialista", sentencia De la Riva, quien fue elegido consejero de la caja de ahorros en 1997 como representante del Ayuntamiento de la capital y, dos años después, como representante de los impostores por la Asamblea General. "El PSOE no me designó como consejero de Caja Madrid en ninguna circunstancia", añade.
De esta forma, precisa, sus decisiones no estaban necesariamente sometidas a la disciplina de voto, aunque ello no le impidiera coordinarse con la dirección del PSM o ser sensible a sus planteamientos. "De mi actuación como consejero respondía ante el órgano que me había elegido, es decir la Asamblea General de Caja Madrid", concluye.