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Un grupo de preferentistas abandona el juicio a Silva cuando Blesa denuncia el "gran daño personal" sufrido

El tribunal expulsa y multa con 100 euros a una mujer del público que le reprochó el daño que sufrieron los demás por su culpa
El ex presidente de Caja Madrid Miguel Blesa ha denunciado que el juez Elpidio José Silva ha ocasionado "un gran daño personal y profesional" a su prestigio, a él mismo y a su familia. En ese momento, una señora del público ha advertido del "daño que han sufrido los demás" por su culpa y el tribunal ha pedido que fuera expulsada y multada con 100 euros.
Este hecho ha provocado la indignación del público que permanecía en la sala de vistas. "Gritar, gritaríamos todos", ha expuesto uno de los presentes, que ha abandonado la sala seguido por una quincena de preferentistas.
El juez Silva ha pedido retirarse para "llorar" y el abogado Cándido Conde-Pumpido Varela ha pedido no multar a "un preferentista" porque esta situación "no tiene nombre". Los magistrados han recordado que han soportado increpaciones y han solicitado mantener la educación durante el juicio.
"He sufrido mucho en mi vida profesional, familiar y personal. El daño que ha hecho a mi familia, mi prestigio", ha denunciado Blesa, que ha recordado que ha soportado dos prisiones "injustificadas" y ha visto cómo el juez "no ha cesado de estar en los medios criticándole, hablando mal de él y de la Justicia". "Hemos llegado al paroxismo de que dice que yo me dediqué al tráfico de armas con otros ilustres personajes", ha añadido.
El exbanquero ha explicado que las citaciones las recibió a través de la Policía Municipal y la Guardia Civil en lugar de mediante su procurador. El 16 de mayo de 2013 presentó una denuncia porque "tenía las sospechas de que no estaba actuando de manera imparcial" y ese día el juez le comunicó 'in voce' su ingreso en prisión bajo fianza cuando fue citado a su despacho.
Según dijo, tomó esta decisión pese a que el fiscal no había pedido cautelares y la acusación popular, ejercida por Manos Limpias, había solicitado una caución de tres millones. Finalmente, ese día ingresó en la cárcel con una fianza de 2,5 millones y, tras pagarla, quedó en libertad al día siguiente.
El 4 de junio, recibió una citación para acudir de nuevo al juzgado de Silva por "obstrucción a la Justicia". "Nos temíamos que iba a ocurrir lo que ocurrió, que estaba encerrando una trampa", ha dicho, para recordar que Silva adelantó en un medio de comunicación que volvería a enviarle a prisión y esta vez sin fianza. Además, ha dicho tener conocimiento de que sus comunicaciones estaban intervenidas por un escrito del propio juez.