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La fuerza de reacción rápida de la OTAN de 5.000 soldados que lidera España ya está lista para intervenir

La fuerza de muy alta disponibilidad o punta de lanza (VJTF, por sus siglas en inglés) de la OTAN, un contingente de 5.000 militares que este año lidera España, ya está plenamente operativa y, por tanto, lista para intervenir en cualquier misión que se le encomiende. La certificación se confirmará en la Cumbre que la Alianza celebrará en Varsovia los próximos 8 y 9 de julio.
Esta fuerza, para la que España aporta unos 3.000 efectivos y el resto provienen de distintos países de la Alianza, ha adquirido la capacidad operativa plena después de pasar la prueba de fuego que ha supuesto el ejercicio 'Brilliant Jump 16', que se ha desarrollado las últimas dos semanas en el campo de maniobras de Zagan (Polonia).
La OTAN dispone de una fuerza de alta disponibilidad para la que los países miembros aportan efectivos y medios materiales según sus capacidades. Esta fuerza tiene un componente terrestre, otro aéreo y otro marítimo y este año España lidera el primero de ellos desde el cuartel general de Bétera (Valencia), de modo que si la OTAN decide a lo largo de este año activar esta fuerza de respuesta, será mandada desde allí.
Y dentro de este componente terrestre que mandará España, la OTAN decidió en su cumbre de Gales de septiembre de 2014 la creación de una fuerza de muy alta disponibilidad, punta de lanza o VJTF, capaz de desplegar en un máximo de sólo cinco días para hacer frente a cualquier amenaza.
LOS NUEVOS DESAFÍOS: RUSIA Y EL TERRORISMO YIHADISTA
Los países aliados sitúan estos retos o amenazas en el este de Europa, a raíz de la intervención de Rusia en el conflicto de Ucrania; en Oriente Próximo, sobre todo por el recrudecimiento de la guerra en Siria y las implicaciones que está teniendo en la región, como la extensión del terrorismo yihadista; además de en el norte de África, sobre todo la desestabilización de Libia.
En caso de que se declarara una crisis y la OTAN decidiese activar la punta de lanza, las unidades que forman parte de ella se reunirían en sus cuarteles en un plazo de entre 48 horas y cinco días. De ahí, los efectivos se trasladarían a los puertos y aeropuertos elegidos para el despliegue para comenzar a operar en los lugares de destino. Todo sería dirigido desde el cuartel de Bétera.
El mando de la punta de lanza lo ejercerán con carácter rotatorio los cuarteles generales de alta disponibilidad de la estructura de fuerzas de la Alianza Atlántica. Tras España, en 2017 le llegará el turno a Reino Unido.