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La situación del nódulo ha obligado a realizar una operación invasiva

La intervención practicada al monarca ha sido invasiva y se ha realizado con anestesia general.
Se ha tratado de una toracotomía, que consiste en la apertura del tórax para extirpar el nódulo. No es habitual quitar los nódulos de este modo. Generalmente se realiza a través de una intervención poco invasiva, una videotoracoscopia, parecida a la laparoscopia y que consiste en hacer una pequeña incisión para meter una cámara y otra para el instrumental. En este caso se descartó esta posibilidad porque el nódulo estaba en contacto con la pleura.
El nódulo extirpado tenía unos 17 milímetros. Los motivos que aconsejaron su extirpación han sido varios. El primero, el hecho de que el nódulo, que ya había sido detectado en un examen médico anterior, había crecido de tamaño. Al detectarse este cambio, se le sometió a un PET, una prueba que consiste en verificar la actividad metabólica del nódulo: si se detecta que capta glucosa puede ser signo de malignidad.
También hay otra serie de factores que apuntaban a su posible malignidad y que se daban en el caso del monarca: edad superior a 60 años y el hecho de trate de un fumador (la mayoría de los fumadores presentan este tipo de patología).  LA