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Vigilante de Seguriber: "Hice reanimación a una chica al no ver reacción de médicos"

Madrid Arenatelecinco.es

Uno de los vigilantes de Seguriber que estuvo en el pabellón del Madrid Arena en la fiesta mortal de Halloween ha relatado que tuvo que practicar en la enfermería un masaje cardiaco a una de las víctimas en el suelo al no haber camillas disponibles y al no ser atendida por el personal médico, que estaba asistiendo a otras personas afectadas. Previamente, otros de los miembros del aquipo de seguridad ha testificado que la orden de abrir el portón de dio origen a la tragedia partió de Madrid Espacios y Congresos (Madridec) y del jefe de Seguriber, José Antonio Díaz Romero.

"La atendí en el suelo al no ver reacción. La situación era de caos y estrés", ha dicho. Así lo ha narrado Cristian Fraile en el juicio que se celebra en la Audiencia Provincial de Madrid, a cuyo tribunal ha explicado que esa noche era la persona encargada de las llaves que abrían las puertas de las dependencias del pabellón.

Fraile fue una de las personas que ayudó a socorrer a las víctimas. Llevó a una de las chicas a la enfermería y evaluó su estado, dado que tiene conocimiento de primeros auxilios. Tras depositarla en una camilla, la tomó el pulso y comprobó el estado de sus pupilas. En ese momento entró alguien y le pidió ayuda para trasladar a otra afectada que se encontraba en el sector C.

"Había una chica tirada en un pasillo entre los monitores de sonido y de luz. Decidimos trasladarla a la enfermería. Nadie tomaba actuación. No reaccionaron con la chica. Al no tomar cartas sobre el asunto le practiqué la reanimación en el suelo al no atenderla. No vi reacción", ha recordado.

"En el momento que entré en la enfermería había una situación de caos y estrés", ha agregado especificando que había cuatro técnicos, dos médicos y dos ATS.

El pabellón satélite, abierto

También ha señalado que la puerta que da acceso al pabellón satélite siempre está abierta de cara al Arena. "La única manera de entrar es por dentro", ha indicado el testigo a preguntas del abogado de Seguriber.

Precisamente, la Policía Judicial halló en este pabellón las urnas con las entradas que supuestamente había ocultado Flores y que, según el empresario, habían sido manipuladas. En su declaración, manifestó que la llave de este pabellón solo la tenía Madrid Espacios y Congresos (Madridec).

Además, el vigilante ha recalcado que el control interior del pabellón lo llevaba el personal de Kontrol 34, un extremo que niegan las personas de esta empresa. También ha dicho que los auxiliares de Kontrol 34 impedían el paso en algunas zonas como los espacios dónde estaban los artistas invitados.
Madridec autorizó la apertura
A primera hora de la mañana declaraba Eladio Pupuche, vigilante de seguridad, que  manifestaba que abrió el acceso de mercancías por el que entraron en masa 2.500 jóvenes al pabellón sin control tras recibir la autorización de Madrid Espacios y Congresos (Madridec) y cumpliendo las órdenes del jefe de Seguriber, José Antonio Díaz Romero.
Así lo ha señalado en su declaración como testigo en el juicio que se celebra en la Audiencia Provincial de Madrid. Eladio estuvo imputado en la instrucción judicial, pero el juez Eduardo López Palop acordó archivar su acusación.
Para conocer qué llevó al fatal desenlace de la noche es fundamental saber quién fue en primera instancia la persona que dio la orden de abrir este portón de carga. La entrada en masa de los jóvenes provocó un colapso en el interior de la pista que influyó en la avalancha que se produjo en uno de los vomitorios alrededor de las tres de la madrugada.
"La normal, el protocolo es que si la organización quería pedir la apertura tenía que ser autorizada por producción", ha recalcado a preguntas del Ministerio Fiscal. Poco después y a preguntas de las acusaciones, ha aclarado que producción eran los dueños del pabellón, "Madridec".
De este modo, ha relatado que sobre las dos de la madrugada recibió un aviso por el walkie-talkie en el que Díaz Romero le indica que alguien de organización bajaría para que abriera la puerta, algo que debía hacer porque tenía la autorización de producción.
Además, ha especificado que antes de este aviso una persona de la promotora le pidió que se abriera el acceso, pero éste se negó porque todavía no había autorización. "Sabía que eran de la organización porque llevaban una cartulina que les identificaba", ha dicho.
"Lo desconozco"
En la sesión ha comparecido la que fuera durante más de veinte años la secretaria personal de Miguel Ángel Flores, Gema Aznal García, ha respondido con un "lo desconozco" o "no recuerdo" a muchas de las preguntas, especialmente con las relacionadas con la venta de entradas y el control del aforo del recinto. Sobre esta cuestión, solo ha reconocido que no se tuvo en cuenta el aforo por planta.
"Lo desconozco señor" o "no lo recuerdo" han sido en su mayoría sus respuestas a las acusaciones particulares. En un momento de su declaración se le ha quebrado la voz al recordar lo vivido después de la avalancha mortal.
En su relato, ha relatado que era habitual que la puerta del portón de carga del pabellón estuviera abierta. No obstante, ha dicho que desconoce si en otros eventos hubo gente que accediera al recinto por este lugar.
"Siempre estaban abiertas, sin bloquear porque era de emergencia", ha señalado la testigo y ha destacado que la enfermería estaba siempre en el mismo lugar, en contra de lo manifestado por otros empleados de Diviertt.
La pasada semana, una de las personas que ayudó a socorrer a las víctimas manifestó que el pabellón era laberíntico sin estar señalizada la enfermería, teniendo que practicar a una de las chicas un masaje cardiaco en una barra de Coca-Cola.
También ha insistido en que en todos los eventos de Diviertt era la empresa Seguriber la que llevaba la seguridad interior y no las personas contratadas de Kontrol 34, algo que sospechan las acusaciones particulares. Ante el juez manifestó que esa noche no vio a ningún vigilante de Seguriber en el recinto, pero hoy ha señalado que sí.
Inquirida sobre si vio Policía esa noche, ha respondido que no y que en otras ocasiones la presencia policial llegaba a ser hasta excesiva. "Incluso había paisanos dentro que querían hablar con los responsables", ha señalado.
A preguntas sobre cómo se enteró de la tragedia, la testigo se ha emocionado y ha contado con voz temblorosa que cuando pasó no se creía lo que estaba pasando. "No me dejaron entrar en la enfermería. Me quedé apartada y después empezó a llegar policía y ambulancias. Y empecé a enterarme de lo que pasaba", ha dicho.