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Uno de cada cuatro decidió el voto del 20-D en campaña y la mayoría no lo cambiaría

Un 26,9% de los votantes de las elecciones generales del 20 de diciembre reconoce que decidió su voto en los últimos quince días, en la campaña electoral, pero en cualquier caso el 78,4% de los electores sostiene que no habría cambiado de papeleta si hubiera sabido los resultados de los comicios, según se desprende del estudio poselectoral difundido por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS).

Las 6.242 entrevistas personales y domiciliarias en las que se basa el sondeo se realizaron entre los días 7 de enero y 19 de marzo y los entrevistados ya habían participado en la macroencuesta preelectoral que hizo el CIS sobre las últimas generales. Tiene un margen de error de 1,3%.
El sondeo pone de manifiesto que, una vez conocido el resultado de las elecciones de diciembre, un aplastante 78,4% habría votado lo mismo, un 8% habría optado por la abstención o el voto en blanco, un 5,3% habría metido otra papeleta en el sobre, un 1,7% habría votado una candidatura en lugar de abstenerse y un 0,5% habría elegido un partido en lugar de votar en blanco o nulo.
Al analizar estos datos según el recuerdo de voto de los entrevistados, los votantes de PP, Podemos y sus confluencias, y los independentistas de Convergencia y ERC se muestran como los más fieles, mientras que son los de Ciudadanos los más proclives a cambiar.
En concreto, 95,2% de quienes apoyaron al partido de Mariano Rajoy avanzan que volverían a hacerlo aún sabiendo los resultados (sólo un 1,4% cambiaría de voto y un 1,6% se habría decantado por la abstención o el voto en blanco).
El porcentaje de leales se eleva al 95,7 en el caso de la alianza valenciana de Podemos y Compromís; al 93,5% en el de En Marea, al 93,3% en el de En Comú Podem y al 90,% de los de Pablo Iglesias en solitario. En el caso de Democracia i Llibertad, la coalición encabezada por Convergència la fidelidad se eleva al 96,7% y marca un 93,8% entres los de ERC.
De los electores que respaldaron a Ciudadanos, un 79,1% volvería a hacerlo, pero hay un 14,3% que habría optado por otro partido (el porcentaje más alto de los que cambiarían de papeleta). En el caso de IU, repetiría el 81,5%, pero elegiría otra opción el 12,2% y, entre los votantes del PSOE un 87,6% les volvería a votar, frente a un 6,5% que se habría decantados por otros, porcentaje que se queda en el 5,6 en el electorado de Podemos.
LA INFLUENCIA DE LA CAMPAÑA
La sociedad española está dividida a partes iguales en cuanto al seguimiento de la campaña electoral, ya que un 50,8% dice haberla seguido con mucho o bastante interés, frente al 48,8% que confiera que lo hizo con "poco" o "ninguno". Los que lo han hecho ha sido mayoritariamente a través de la televisión.
El estudio revela, asimismo, que el 62,8% de los ciudadanos tenía decidido su voto antes del inicio de la campaña electoral, un 9% lo decidió cuando ésta empezó, un 17,6% tomó la decisión en la última semana de campaña y el 9,3% el mismo día de las elecciones.
Por partidos, los votantes que tenían claro su voto desde hacía tiempo eran mayoritariamente los del PP (75,9%), DL (74,9%) y ERC (71,8%), mientras que la campaña influyó fundamentalmente entre los de Ciudadanos (un 16% decidió su apoyo cuando empezó, un 25,1% en la última semana y un 11,8% el día de la votación).
También hicieron mella los quince días de mítines entre los afines a Podemos, ya que un 9% de quienes le votaron decidieron hacerlo al arranque de la campaña, un 25,1% en la última semana y un 11,8% el propio 20D. En el caso de IU, un 25% optó por la coalición de Alberto Garzón cuando quedaban menos de siete días para ir a votar y el 11% ese mismo día.
Y la campaña también influyó a los abstencionistas puesto que un 10,2% decidió que no votaría durante la misma, un 5,5% al inicio de este periodo y un 18,9% dudó hasta el último momento y finalmente se quedó en casa.
El motivo más extendido entre quienes no votaron para no participar en las elecciones fue que no había ninguna alternativa que le satisficiera (26,7%) y que nadie le inspiraba confianza (24,3%) y el hartazgo de la política (15,2%).
Del 62,8% que tuvo conocimiento de sondeos electorales, sólo el 9% admite que le influyeron para decidir y, de éstos, al 36,3% le reforzaron en su elección, al 30% le animaron a votar y al 17% le ayudaron a decidirse por una papeleta concreta.
LOS QUE MÁS DUDARON, ENTRE PP Y CIUDADANOS
El 65,4% tenía decidido votar por un partido o coalición el 20D y un 6% tenía claro que se abstendría, pero hubo un 20% que dudó entre varias candidaturas, un 3% entre un partido o la abstención y un 2,1% entre una lista o el voto blanco o nulo.
Y de los que tenían dudas entre dos candidaturas, el 16,9% se debatió entre el PP y Ciudadanos, el 11,6% lo hizo entre el PSOE y Podemos, el 9,6% entre el PSOE y Ciudadanos, el 9,3% entre Podemos e IU y el 8,4% entre Podemos y Ciudadanos.
Finalmente de los que metieron una papeleta en la urna, el 65,8% votó "por convicción", el 24,6% lo hizo "con ciertas dudas" y el 8,7% porque se trataba "de un mal menor". El 35,7% escogió la candidatura que mejor representa las ideas de la gente con la que se identifica, el 17% porque siempre ha votado lo mismo, el 14,7% por el candidato a La Moncloa que ofertaba esa candidatura y el 13,6% por considerar esa opción la más capacitada para gobernar España.