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Al menos 1 de cada 5 pacientes con síndrome del intestino irritable padece intolerancia al gluten, según un estudio

La investigación realizada en unidades hospitalarias de gastroenterología ha demostrado que uno de cada cinco pacientes diagnosticados con síndrome del intestino irritable padece sensibilidad al gluten, según el estudio 'Glutox' realiado por la Sociedad Italiana de Gastroenterólogos del Hospital (AIGO) y publicado por la revista 'Nutrients'.
"El estudio 'Glutox comenzó con el objetivo de aportar dimensión epidemiológica a la sensibilidad al gluten no celíaca pero ha ido más allá al demostrar que uno de cada cinco pacientes con síntomas gastrointestinales funcionales, que no son atribuibles a enfermedades orgánicas, pueden tener sensibilidad al gluten no celíaca", ha declarado el doctor Luca Elli, miembro del Dr Schar Institute.
El estudio, en el que han participado 140 pacientes de entre 18 y 75 años, ha estado coordinado por el Centro de Prevención y Diagnóstico de la Enfermedad Celíaca del IRCCS Ca'Granda Foundation y el Hospital General de Milán y se han involucrado 15 centros especializados en gastroenterología de Italia.
El estudio ha revelado que cuando se interrumpía la ingesta de gluten, tres de cada cinco pacientes dejaban de padecer síntomas y molestias atribuidas al síndrome del intestino irritable, además de otras alteraciones tanto a nivel intestinal como extraintestinal.
La gastroenteróloga pediátrica del Hospital San Joan de Reus (Tarragona), Gemma Castillejo, ha definido los criterios diagnósticos de la sensibilidad al gluten no celíaca y considera que "este estudio aporta evidencia sobre la existencia de la intolerancia al gluten no celíaca, aunque también nos muestra que puede haber un número no desdeñable de pacientes que creen responder a la dieta sin gluten, lo que llamamos efecto placebo".
SOBRE EL ESTUDIO 'GLUTOX'
En el estudio han participado pacientes con síntomas intestinales y gastrointestinales a los que se les había descartado previamente la enfermedad celíaca.
En ausencia de biomarcadores específicos, el diagnóstico de la sensibilidad al gluten no celíaca se realiza por exclusión. Sin embargo, la sintamatología compartida con otras patologías como el síndrome del intestino irritable sugiere que hay margen para aumentar la evidencia de la sensibilidad al gluten no celíaca.
Con el objetivo de verificar que los síntomas descritos por los pacientes estaban realmente provocados por el gluten y para excluir otras causas, los expertos diseñaron una dieta sin gluten que los pacientes siguieron durante tres semanas y controlaron la evolución de los síntomas.
Durante este período, para garantizar la precisión del diagnóstico, el ensayo doble ciego, cruzado y controlado con placebo se integró en el método de estudio. Los participantes fueron divididos en dos grupos: uno tomaba gluten y el otro placebo para establecer científicamente las diferencias entre los síntomas reales y los psicosomáticos.
Pasado un tiempo, el grupo de pacientes que había tomado gluten pasó a tomar placebo y viceversa y, de este modo, todos tomaron en algún momento del estudio gluten y placebo, pudiendo comparar los síntomas.
Según la doctora Castillejo "este estudio muestra que aunque de entrada un grupo numeroso de pacientes con trastornos funcionales responden a la dieta sin gluten (75.3 por ciento), al final del mismo, sólo se puede confirmar el diagnóstico de sensibilidad al gluten no celíaca en un 14 por ciento de ellos".
Al respecto, el doctor Elli, ha señalado que "el éxito del estudio consiste en haber identificado un subgrupo de pacientes con un diagnóstico certero de sensibilidad al gluten no celíaca entre aquellos con reacción al gluten".
"El estudio también ha mostrado un resultado muy práctico porque para un número significativo de pacientes, el hecho de introducir una solución terapéutica nueva y sencilla como la dieta exenta de gluten, ha significado un alivio a sus molestias permitiendo el abandono de terapias farmacológicas que no resultaban apropiadas y que a menudo tenían para ellos efectos secundarios", ha añadido el doctor Elli.
Este enfoque representa un punto de partida para diseñar un protocolo en el diagnóstico de la sensibilidad al gluten no celíaca que para la doctora Castillejo se trata de "seleccionar muy bien a los pacientes de entrada e iniciar una DSG estricta durante 6 semanas, tras las cuales se debería realizar una prueba de provocación con doble ciego, sin que el médico ni el paciente sepan cuándo el paciente recibe gluten o placebo, en el caso de realizar estudios clínicos como el Glutox, o ciego simple, sin que el paciente sepa qué recibe, pero el médico sí lo sabe, en la práctica clínica diaria".
Actualmente, la eliminación del gluten de la dieta es una tendencia creciente porque se percibe como una opción saludable, sin embargo la doctora Castillejo apunta que "no se debe retirar el gluten por nosotros mismos ni a propuesta de personas no ligadas a la profesión médica, sin realizar un estudio completo que incluya descartar la enfermedad celíaca y la alergia al trigo".
SENSIBILIDAD AL GLUTEN NO CELÍACA
Solo existen estimaciones sobre la frecuencia de la sensibilidad al gluten no celíaca, pero se calcula que se encuentra entre el 1 y el 6 por ciento de la población, lo que demuestra que esta nueva entidad tiene una prevalencia notablemente superior a la de la enfermedad celíaca.
Los pacientes que presentan síntomas similares a los de la enfermedad celíaca o aquellos provocados por el gluten que tras un análisis de sangre y una biopsia endoscópica no presentan enfermedad celíaca o alergia al trigo son diagnosticados como sensibles al gluten.
En general, los síntomas aparecen después de algunas horas o días tras la ingesta de gluten y los expertos indican que la solución pasa por la dieta exenta de gluten, al igual que en el caso de la enfermedad celíaca, aunque no se disponen de pruebas analíticas que determinen que pacientes deben iniciar una dieta sin gluten.
Por otra parte, el síndrome del intestino irritable es una molestia común que puede afectar hasta el 15 por ciento de la población y se caracteriza por dolor abdominal, estreñimiento o diarrea, flatulencias e hinchazón.