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"No quiero perder lo único que tengo: mi piso de 35 metros"

Ana María, soltera y sin hijos, hace cinco años cumplió "el sueño de mi vida". Se compró un apartamento en su ciudad de 35 metros cuadrados por el que empezó pagando 380 euros. La mensualidad actual es de 540 euros. También está pagando un coche, que necesita para ir a trabajar, y unos muebles que le han robado hasta dos veces. 
Cada mes debe afrontar unos gastos que ascienden a 3.000 euros y solo gana 2.400. Trabaja en un restaurante de comida rápida, situado a 120 kilómetros de su casa. Nos ha explicado que para evitar que le quiten su casa ha ido pidiendo un préstamo personal tras otro y ahora no puede afrontarlos. Ha intentado reunificar todas sus deudas pero no lo consigue. Necesita 160.000 euros y actualmente tasan su casa en 110.000. Le piden otro aval que no tiene.
Dice que lleva varios meses intentando vender el apartamento pero nadie se ha interesado por él y la opción de alquilarlo tampoco le ha funcionado.
Sin muebles
Por si fuera poco, se encuentra pagando unos muebles que le han robado hasta dos veces. Ana María vivió una temporada en Cádiz por motivos laborales y al regresar a Córdoba decidió vender, mediante un contrato privado, los muebles que había comprado para amueblar el piso en el que estuvo de alquiler. El comprador se llevó los muebles, pero ella nunca vio ni una de las mensualidades. Ahora, este chico "está en busca y captura desde hace más de un año".
Hace no mucho tiempo arrendó su casa. Fue la segunda vez que le robaron los muebles. El inquilino le dejó las llaves de la vivienda en el buzón. Antes se había llevado todas las cosas de valor, incluido electrodomésticos. "La inmobiliaria se lavó las manos", comenta Ana María.
La desesperación ha llevado a esta joven a pensar en el suicidio. "Llevo trabajando sin parar desde los 15 años y me comen las trampas...", lamenta.