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La seguridad, principal obsesión de las autoridades sudafricanas

Si hay algo que realmente preocupa a Sudáfrica es la seguridad. Conscientes de que algunas de las sedes de la Copa Confederaciones se encuentran en las ciudades más peligrosas del país, las autoridades se han esmerado para que el torneo discurra bajo la más absoluta normalidad. No en vano, serán observados con lupa de cara al Mundial de 2010.
Las alambradas son parte del paisaje urbano de Sudáfrica. Rodean casas, oficinas... y hasta árboles. La obsesión por la seguridad es comprensible, pues es el país con la tasa de homicidios más alta del mundo: 50 diarios, 18.000 al año.
La intención es que todo el que vaya a Sudáfrica durante esta Copa Confederaciones se sienta como en casa. Por ello, las autoridades han puesto mucho empeño en que el país sea seguro, tranquilo.
De ello se encarga la policía, pero también empresas de seguridad que trabajarán a destajo estos días. Ocho mil policías y militares cuidarán día y noche para que no se produzcan altercados durante el torneo. 3.500 guardias privados se sumarán a la tarea.
El objetivo no es otro que aprobar con nota, conscientes de que serán observados minuciosamente. El Mundial de 2010 está a la vuelta de la esquina y todo debe salir a la perfección.
JNP