Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

La Abogacía presenta la exposición '11 vidas en una maleta' contra la anestesia social en torno a los refugiados

La Fundación del Consejo Español de la Abogacía Española (CGAE) presentado este martes en el Espacio CentroCentro Cibeles (Madrid) la exposición '#DerechosRefugiados 11 vidas en 11 maletas', un ejercicio contra la anestesia social que muestra con el testimonio y la reproducción de los escasos enseres de once personas la realidad de la mayor crisis humanitaria desde la Segunda Guerra Mundial.
La exposición ha sido inaugurada por la presidenta del CGAE, Victoria Ortega, en un acto que ha contado con la presencia de algunos de los colaboradores en la iniciativa, como la representante en España del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Francesca Friz-Prguda; el secretario General de la Mutualidad de la Abogacía, Antonio Aldaniz o el Consejero Delegado de la Editorial Francis-Lefebvre, Juan Pujol, que ha anunciado la publicación de un libro sobre la muestra.
Todos han coincidido en la importancia de luchar contra la indiferencia, motivación última de esta exposición en la que consta una duodécima maleta llena con reproducciones en miniatura de la Declaración Universal de Derechos Humanos. "Pedimos grandeza, a los gobiernos y a todos los ciudadanos, aunque sólo sea porque cada uno de nosotros es potencialmente un refugiado, aunque sólo sea porque ellos son nosotros", ha señalado Ortega.
Los once 'equipajes' contienen un mapa que ilustra el recorrido que hizo esa persona en su huída y la reproducción de alguno de sus recuerdos, junto a la narración de su historia y un texto titulado en todos los casos 'Yo Acuso' en el que periodistas como Nicolás Castellano y José Naranjo o activistas como Helena Maleno elevan una reivindicación al hilo de las vivencias de cada protagonista.
Una de las maletas es, en sentido figurado, la de Karim, un sirio que resultó ser el único superviviente de un naufragio en el que perecieron 46 refugiados como él. La primera en caer fue una niña pequeña, intoxicada por el combustible que se derramaba en la embarcación. En su equipaje hay una pequeña cámara de fotos y un diario que, asegura, es "exactamente igual" al que él utilizaba para anotar cada fase del camino.
Lleva seis meses en España, vive en Barcelona y define su situación como "mala". "No tengo casa, no tengo trabajo. Me quiero casar cuando acabe el Ramadán pero no tengo nada", dice a Europa Press, con esperanza de que las cosas acabarán mejorando. Muestra orgulloso un 'selfie' con la alcaldesa de Barcelona y enseña los mensajes que envía cada dos por tres al Real Madrid y a Cristiano Ronaldo en redes sociales. "Soy muy fan, quiero conocerle", confiesa.
No es la única historia en esta exposición en la que se puede conocer el éxodo de Suleika, una profesora de inglés que huyó Somalia para salvar a sus hijos de las garras de Boko Haram; Aladín, que tras ayudar a una mujer y a un niño a volver a subir a la embarcación sobreocupada con la que trataban de llegar a Lesbos se quedó sólo en el mar hasta ser rescatado por un equipo de socorristas españoles o Sajad Al-Faraji, de 15 años, que ha llegado hasta Austria en la silla de ruedas que empujaba su madre.
El marco lo pone una concertina que replica la que corona las vallas fronterizas de Ceuta y Melilla o la que ha equipado las nuevas fronteras terrestres dentro de la propia Unión Europea, y que, como esas, está llena de girones de tela y salpicada de zapatos abandonados en el camino. Los asistentes son invitados a dejar un mensaje sobre esa "valla de la vergüenza".
Todas estas vivencias han sido aportadas por distintas entidades, como Amnistía Internacional, Cáritas, Oxfam Intermón, Proactiva Open Arms, ACCEM , Unicef, CEAR y Save The Children, que conocieron a esos hombres, mujeres y niños que huyeron de Siria, Malí, Camerún, Irak, Somalia, Marruecos o República Centroafricana a causa de la violencia, la persecución por su modo de ser o de pensar o de la pobreza.
"Trabajamos con personas cuyas pertenencias caben en una de estas maletas o ni siquiera, porque salen con lo puesto o lo poco que llevan lo pierden por el camino", ha señalado Friz-Prguda, para quien en un momento de 60 millones de refugiados en todo el mundo, más del 90% de ellos en los países pobres y/o limítrofes a los conflictos, "Europa falla trágicamente y se desmorona ante la llegada de unos miles".
Hay además una historia 'local', la de Libertad, una española que en 1939 y a las tres semanas de nacer llegó en brazos de su madre al campo de refugiados de Magnac-Laval, cerca de Limoges (Francia). De allí paso al de Gurs y finalmente, al de Rivesaltes, en los Pirineos Orientales, donde aprendió a andar encerrada entre alambradas. Ahí desarrollaría los primeros años de su vida.
"Esta española hace 70 años tuvo que huir y ser refugiada. Mañana podemos ser nosotros porque vemos que la Historia se repite y la Historia se repite porque no hemos aprendido nada", ha sentenciado Ortega.
Friz-Prguda ha reclamado vías legales y seguras de acceso a territorio para que estas personas no tengan que jugarse la vida cruzando el mar o saltando vallas y ha reivindicado que los Estados "deben escuchar a la sociedad civil", que es la que se ha puesto al lado de "personas que necesitan apoyo para salir adelante".
La exposición estará en CentroCentro Cibeles del Ayuntamiento de Madrid hasta el 4 de septiembre y después recorrerá los Colegios de Abogados de toda España.