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Amaxofobia, miedo al volante

A veces no hace falta sufrir un grave accidente para tener secuelas psicológicas. Hay conductores que tras un simple golpe de chapa se sienten incapaces de tocar el coche. Sufren en silencio la Amaxofobia, una dolencia que afecta a muchas más personas de las que se pueden imaginar. La buena noticia: tiene cura.
María lleva varias semanas viniendo a una autoescuela. Pero lleva 18 años conduciendo. Su problema no es que no sepa hacerlo. Tiene amxofobia, miedo a ponerse al volante.
En el tratamiento, a su lado va un profesor de autoescuela, que también es psicologo. Su consulta es dentro del coche. Hace tres años tuvo un accidente con un camión.
Poco a poco su temor fue aumetando hasta no poder cojer el coche. En un ataque de pánico es capaz de bajarse. Cuando conduce sola, vienen los miedos.
El origen de la amxofobia puede ser un accidente, aunque también un stress fuerte. Los hay que no conducen por autovías, otro por tuneles, cada amaxofóbico tiene su mundo.