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Aplazan la vista sobre las nuevas pruebas en el caso de un español condenado a muerte

Ibar fue condenado a la pena capital por los asesinatos cometidos en 1994 de Casimir Sucharsky, dueño de un club nocturno, y dos modelos, Sharon Anderson y Marie Rogers, que estaban en su casa de Miramar, un crimen que fue grabado por cámaras de seguridad. EFE/Archivotelecinco.es
Un juez de EE.UU. aplazó hasta el próximo 13 de julio la audiencia en la que examinará el acuerdo sobre la practica de pruebas de huellas dactilares a un sospechoso de los asesinatos por los que está condenado a muerte el español Pablo Ibar.
La audiencia, prevista para este viernes, fue aplazada por Jeffrey Levenson, juez encargado del caso en un tribunal de Fort Lauderdale, norte de Miami (Florida, EE.UU.), quien ha pedido que se agilicen los procedimientos para practicar estas pruebas.
Para ello, solicitó en la vista judicial del 8 de junio pasado al abogado de Ibar y a la Fiscalía, que se mostró en un principio reacia, que alcanzasen un acuerdo para la práctica de las comparativas a William Ortiz, preso en una cárcel de Florida por otros crímenes.
Este aplazamiento quizá permita que en la próxima audiencia se puedan presentar algunos resultados preliminares sobre las pruebas de huellas dactilares que deben practicarse a Ortiz, dijo a Efe Benjamín Waxman, abogado de Ibar.
El caso dio un giro inesperado el pasado 19 de marzo cuando la defensa entregó al juez una declaración jurada y sellada de un testigo que asegura que otra persona le confesó que era el autor de los asesinatos imputados a Ibar, de padre español y madre cubana.
En la declaración, el testigo Juan Gispert dijo a Waxman que Ortiz, de 37 años, le confesó que él era el autor del triple asesinato por el que fue condenado el español en el 2000.
Ibar, sobrino del ex boxeador Jose Manuel Ibar "Urtain", fue condenado a la pena capital por los asesinatos cometidos en 1994 de Casimir Sucharsky, dueño de un club nocturno, y dos modelos, Sharon Anderson y Marie Rogers, que estaban en su casa de Miramar, un crimen que fue grabado por cámaras de seguridad.
Con esa información, los letrados de Ibar, de 36 años, presentaron en el 17 Circuito del Distrito Judicial del condado de Broward una alegación en la que pedían que se ordenase una "comparación del ADN, las huellas dactilares y el pelo de Ortiz con el ADN obtenido de una camisa azul (hallada en la casa), pelo y 33 huellas dactilares sin identificar".
Para Waxman es esencial el hecho de que las pruebas de ADN obtenidas de una camisa azul hallada en la casa donde se cometió el triple asesinato no corresponden con el de su cliente.
Sobre las pruebas de huellas dactilares, Waxman asegura que, al contrario de lo que piensa la Fiscalía, son fáciles de hacer: basta con fotografiar las de Ortiz y compararlas con las 33 huellas sin identificar encontradas en la casa y que la policía tiene bajo su custodia.
Para los letrados de Ibar, las abundantes y nuevas pruebas presentadas ante el juez deberían comportar la anulación de la condena de su cliente.
"Estuve rezando durante quince años para que algo como esto pueda ocurrir", escribió Ibar, al recordar su detención en 1994, en una nota que hizo llegar a Efe durante una sesión de audiencia en marzo pasado.