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El aborto a los 16: "Atentado contra la familia" o "decidir sin presión de los padres"

La polémica entre la clase política, incluso en el PSOE, ha sido tal que hasta el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha salido en defensa de esta reforma. "Hagamos caso a los expertos, a la experiencia europea y tengamos confianza en nuestros jóvenes, en nuestras mujeres"; "No privemos ni interfiramos en la decisión libre e íntima de la mujer, que es la que tiene una responsabilidad para toda la vida de asumir el embarazo", ha sentenciado.
Dentro del partido del Gobierno hay voces discrepantes, aunque la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega lo haya negado. Los socialistas no discrepan en si la menor necesita el consentimiento paterno, sino en que los padres deben tener conocimiento de lo que sucede. 
El ministro de cultura, Ángel Gabilondo, cree "muy importante que la menor tenga a una persona mayor cerca". El presidente de Extremadura, Guillermo Fernández Vara ha comentado que le ocurriera a su hija le habría gustado "estar a su lado en momentos difíciles para ella".
Además, la ministra de Igualdad, Bibiana Aído, ha dicho esta semana que un feto en la semana 13 es un ser vivo pero "no un ser humano".
En la calle también se discute sobre aborto a los 16 años con o sin conocimiento de los padres. Elena, madre de 6 hijos, ha explicado que, aunque es evidente que no le gustaría que su hija de 17 se viera en esa situación, le parece bien que pueda decidir si quiere interrumpir su gestación. "Si han hecho lo que han hecho, también pueden decidir sin presión de los padres". Elena ha hablado con su hija sin tapujos y ambas tienen el mismo punto de vista. A la joven le parece bien poder decidir sin que nadie le determine.
Almudena, con 4 hijos, considera esta iniciativa gubernamental "un atentado contra la familia" porque "se inmiscuyen en un asunto que atañe a la familia cuando los hijos son menores de edad". Con esta ley "los padres quedamos para traer hijos al mundo, mientras que los que se llaman demócratas los manipulan".
"A los 16 años las hijas parecen mayores por fuera, pero por dentro son niñas" porque aún "no están formadas para tomar decisiones de este tipo", insiste Almudena. Esta madre considera la propuesta del Ejecutivo "un regalo con lazo para recavar votos, dándoles gusto por lo fácil que es el sexo".
Algo similar piensa Joaquina, madre de un adolescente de 15 años, que ha puntualizado que no le parece mal que una niña decida abortar, pero sí es contraria a que pueda hacerlo sin permiso de los padres.
María, matrona de profesión, ha explicado que como personal sanitario le parece "muy mal" que las niñas aborten sin la autorización de los padres y como madre de una niña de 16 años lo considera una "aberración". Ha advertido de las complicaciones que se pueden derivar de un aborto, tales como la perforación o rotura del útero y su pérdida y por tanto que la mujer quede estéril. "No es tan complicado que durante el aborto la legra limpie con más fuerza de lo debido o que el útero esté débil y se producan roturas", ha puntualizado. 
Esta matrona de 46 años critica que una menor pueda decidir por si misma si someterse a un legrado para el que hay que dormirla y para ponerle la epidural en el parto se neceite la firma de los padres o del marido si está casada. 
Contradicciones legales
La ley de autonomía del paciente permite que los menores de 16 años puedan decidir actuaciones médicas por si mismos. El médico tiene la obligación de informar a los padres sólo cuando se trate de un tratamiento o intervención grave, pero su opinión no es vinculante. Las adolescentes pueden, por ejemplo, someterse a una operación de cirugía estética. Sin embargo, no pueden tatuarse o hacerse un piercing, ha explicado Sonsoles Vázquez, miembro del Colegio de Médicos de Madrid.
Antes de la mayoría de edad, los jóvenes tampoco pueden donar óragnos, someterse a tratamientos de fertilidad, intervenciones de cambio de sexo o practicar ensayos clínicos.
Más allá del ámbito sanitario, los menores tampoco pueden comprar alcohol ni tabaco, viajar en avión sin permiso, conducir o abrir una cuenta corriente.